Akelarre: una cacería de brujas que sobrevive a los tiempos

POR: ISRAEL YERENA

16-03-2021 14:57:25

Akelarre crítica


En el cine de terror, las brujas son algunos de los “monstruos” más recurrentes y antaños, casi como su existencia misma desde su origen histórico en los mitos, el folclore y la religión. Por ello, no es raro que sean personajes que se adapten a los tiempos, pues si bien antes eran las villanas, ahora, como forma de denuncia y justicia tardía, se les retrata como lo que en verdad fueron: víctimas.

Akelarre (2020), del director Pablo Agüero, ejemplifica perfectamente esto al mostrarnos la historia de Amaia, una adolescente quien junto a otras jóvenes y niñas de su aldea es acusada de supuesta brujería. Para salvar a sus “hermanas”, se someterá a las horribles torturas de la inquisición con la intención de demostrar si es o no una bruja…lo que sea necesario para vivir.


Aunque es importante mencionar desde el principio que Akelarre es una película medianamente entretenida, también es su certero y entrado mensaje contra la violencia de género lo que la hace sumamente potente, ya que sin ser pretenciosa ni caer por completo en un feminismo muy marcado, es mucho más crítica y atinada que otras que intentaron lo mismo, como la fallida Black Christmas (2019).


Respecto a sus fallas, el principal punto en contra de Akelarre no es su trama, sino su ritmo, ya que la primera mitad de la cinta puede parecer bastante lenta y por momentos aburrida. Esto provoca que se piense que todo el metraje mantendrá el mismo ritmo y la poca emoción; por fortuna, la segunda mitad se inunda de un buen suspenso y una gran angustia que llega a la impotencia. 


Akelarre de Pablo Agüero


Esto último surge al ver el horrible trato, desprestigio y vejaciones que los hombres imponen a las mujeres (¿brujas?). Así, toda esa angustia e impotencia se plasma de forma muy bien lograda en los horribles e injustos juicios con los que se acusa a las jóvenes de ser concubinas del diablo. 


Cabe mencionar que los juicios, métodos y “requisitos” que aquí se muestran para comprobar si una mujer era bruja o no, son los mismos que el histórico y verdadero inquisidor Pierre Lacre escribió en su Tratado de brujería vasca.


Es ésto último lo que provoca más enojo en el espectador, quien debe ser testigo de cómo una mujer estaba sentenciada a ser tratada como bruja, ser torturada como bruja, morir como bruja, ser condenada a las llamas del infierno como bruja sin importar qué o, en el mejor de los casos, ser declarada inocente con la sentencia de muerte como su única prueba de dicha inocencia. 


Por todo esto, el final de Akelarre sabe a libertad, sí, pero también a dolor y enojo. Todo, en una gran y simbólica última secuencia. Volemos...




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