Cine mexicano 2020: relatos apasionados y descarrilados

POR: RUBÉN MARTÍNEZ PINTOS

19-12-2020 19:44:21

Cine mexicano 2020: relatos apasionados


No quisiera cansarlos con un enorme monologo sobre cierto virus de origen chino y sus estragos en nuestras vidas, ni hablar de su impacto en el séptimo arte. Sin duda ya se ha escrito y se escribirá mucho más respecto a esta pandemia que viene a marcar un antes y después en la producción y exhibición de cine. Se empiezan a librar batallas entre los grandes estudios de Hollywood, cineastas y cines, éstos últimos decididos a defender el modelo tradicional de ver el cine a como de lugar. Los servicios de streaming se levantan como los molinos de viento que moverán al cine y que ningún Hidalgo con cámara en mano podrá derrocar. La pregunta clave aquí es, ¿se encuentra el cine mexicano preparado para enfrentar estos violentos vientos de cambio?

El cine mexicano sigue en una lucha constante consigo mismo, por definir su identidad, por salir de un rígido molde en donde no se puede concebir que otro tipo de historias se puedan contar fuera de ciertas tendencias. El año 2021 obligará a los realizadores, productores, distribuidores, festivales y demás involucrados en la creación fílmica a replantearse varias cosas para no solo adaptarse a los turbulentos tiempos, sino para lograr mantener el interés del público en el producto cinematográfico local. Los claroscuros que definieron al relato fílmico nacional en 2020 mostraron contrastes muy particulares. Por un lado, se vio la repetición de varios hábitos que por igual operan a favor que en contra del cine hecho en nuestro país. Por otro lado, se vieron destellos de querer hacer algo diferente, de contar historias con franqueza y sin artificios autocomplacientes. A veces con resultados mixtos, pero con una ambición que debe empezar a convertirse en la regla y no permanecer como la excepción.


Si se tuviera que señalar un problema constante es el de los guiones, el gran talón de Aquiles del cine nacional. A pesar de contar con grandes actores y directores de fotografía y técnicos en distintas áreas el esqueleto de una cinta, la historia, pareciera ser en muchos casos lo último a lo que se le pone atención en los rodajes mexicanos. ¿Qué hace falte para que esto cambie? Definitivamente debe haber buenos guiones escondidos por ahí, pero quizás no son la prioridad de los productores, ansiosos por seguir explotando las comedias románticas que aparentemente atraen tanto al respetable o bien comprar guiones baratos de otros países para realizar remakes sombríos y olvidables.


Una queja constante a la hora de hablar de cine hecho en México es que algunos pretenden encasillarlo en anaqueles rigurosos, etiquetarlo como si fuera producto de supermercado. También se dan casos donde se pretende juzgar la creación artística con termómetros de moralidad volubles. Estándares éticos inconseguibles y que no garantizan historias de calidad. Un servidor lleva un tiempo tratando de escudriñar y analizar el cine nacional para tratar de entender los mecanismos que lo mueven, su idiosincrasia a veces tan transparente pero también ocasionalmente criptica. Otros colegas como Javier Quintanar o Alberto Acuña hacen lo propio desde sus trincheras. Dejemos pues la pomposidad y el protocolo y vámonos de lleno al recuento. Este texto para no abarca absolutamente todo el cine mexicano de 2020, hay omisiones que obedecen a cuestiones de logística personal. Casos como Los Lobos y Ok, está bien tuvieron exhibición en el Festival de Cine de Guadalajara y tendrán corrida comercial hasta 2021. Vámonos recio:


HORROR DE MIS AMORES


El cine de horror es bastante popular en México y uno pensaría que con tanta demanda se estarían produciendo películas acordes a esta demanda, no solo en cantidad sino también en calidad.  Lamentablemente estamos muy lejos de ser potencia en el género y los ejemplos hablan por si solos. LA MARCA DEL DEMONIO, dirigida por Diego Cohen, iniciaba el año con un relato de posesiones y otros desvaríos demoniacos totalmente desdibujada y con notorios errores técnicos. Eduardo Noriega, estrella del cine español de los 90, toca fondo en una historia que lejos de causar temor provoca humor involuntario, aunque no lo suficiente para volverla una pieza chatarrera que se pueda ver con chelas y amigos. Errores técnicos imperdonables y otras pifias que en la suma final hunden la película de manera espeluznante, no es tan mala como Romina, la anterior cinta de su director, pero se acerca.


El exorcismo es inevitablemente un tema que atrae a las audiencias de un país católico como México, así que este año llegó a Netflix MENÉNDEZ: EL DÍA DEL SEÑOR -escrita y dirigida por Santiago Alvarado Ilarri- una historia que no termina de decidirse si quiere ser una solemne aproximación al tema o una comedia grindhouse estrambótica. Un sacerdote con culpas, una chica poseída y su atolondrado padre son los protagonistas y cada uno de estos personajes parece pertenecer a una película diferente. Ni los chistes funcionan y en ningún momento se logra crear tensión dramática. Algunos objetaron su naturaleza desfachatada y burda al tratar al único personaje femenino de fea manera, pero nadie sale bien librado aquí. Si logran tener la paciencia para sus primeros 40 y tantos minutos de diálogos insulsos llegarán a la peor escena de exorcismo filmada en años.



Si estas historias de demonios son completos accidentes películas como SIN ORIGEN -de Rigoberto Castañeda- y CUIDADO CON LO QUE DESEAS -de Agustín “El Oso” Tapia-  pueden alardear de presentarse con valores de producción altos y propuestas que no se ven con frecuencia. La primera es una historia de vampiros y acción que toma abiertamente elementos de Let the Right One In y Underworld. Vampiros con armaduras y espadas enfrentados a narcos en una casa blindada. Las escenas de pelea son un tanto erráticas, de a ratos vistosas pero en general carentes de coherencia visual. El guion no termina de encontrar la identidad de la historia y por ende esto se siente como oír a una banda de covers tocar éxitos ajenos.


CUIDADO CON LO QUE DESEAS tiene dos historias diferentes que hacen lo posible por tratar de encontrarse de frente: un thriller de suspenso de infidelidades y un relato sobrenatural con muñeco infernal incluido. Si la cinta se hubiera decidido por uno de los dos las cosas quizás hubiera funcionado. La falta de cohesión hace que la trama se sienta sumamente dispareja y casi improvisada. Fernanda Castillo da como siempre una actuación muy entera, lástima que cuando las dos tramas eventualmente se encuentran sea el equivalente a dos trailers que chocan de frente en una carretera olvidada.



EL MÉXICO QUE CASI NO VEMOS


El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones y esto es algo que ocurre con frecuencia con propuestas que buscan visibilizar a sectores marginados de la sociedad mexicana. Grupos de personas y sectores que generalmente no son retratados con la misma frecuencia que la colonia Roma, Condesa y otros rumbos cosmopolitas de la gran Ciudad de México. Siempre existe el riesgo de terminar trivializando las vidas y problemas de los individuos que habitan en diferentes realidades de una nación tan compleja como la nuestra. Existen muchas versiones de nuestro país y el cine debe capturar tantas como sea posible. Es por ello que gratamente podemos ver que 2020 dejó cintas que lograron hacer acertados ejercicios de reflexión respecto a estas realidades alternas.


Antes de que la pandemia azotara a México se estrenó el documental FAMILIA DE MEDIANOCHE, documental dirigido por Luke Lorentzen enfocado en la familia Ochoa y sus odiseas nocturnas por la gran capital a bordo de su ambulancia. Prestar servicio a los heridos y lograr ganarse el pan en el proceso se convierte, con suma naturalidad, en un relato sumamente absorbente. La familia se gana nuestra empatía casi de forma inmediata. Su labor está plagada de riesgos y las recompensas parecen escasear a pesar de lo necesario que es su servicio. Mucha gente los juzga sin saber realmente lo que enfrentan, desde familias intransigentes hasta policías corruptos e ineptos que no los dejan trabajar. Al final de la película uno queda con sensaciones encontradas respecto a este mundo donde la vida y la muerte se encuentran constantemente, una jungla nocturna donde un abrazo y unas palabras de empatía pueden a veces ser la mejor cura que estos centuriones de la salud pueden ofrecer.



A primera vista pareciera que SIN SEÑAS PARTICULARES, de Fernanda Valadez, será una historia más de migrantes y narco. La búsqueda de una madre por encontrar a su hijo, desaparecido en un viaje a la frontera para buscar una mejor vida, suena a una serie de dejavus que el cine mexicano ha repasado varias veces estos últimos años. Sin embargo, conforme se desenvuelve la historia, nos damos cuenta que estamos en un terreno no tan conocido como pensaríamos. Poblaciones apartadas del México aparentemente “civilizado” dibujan un escenario de olvido, de marginación, de un país que lejos de vivir sobrevive a como de lugar. Las revelaciones de la historia llegan de poco en poco y culminan en un clímax como pocas veces se ha visto en años recientes. Aunque nos neguemos a aceptarlo la realidad es que este país sigue siendo muy similar al México de los caudillos de hace 100 años, donde la vida de comunidades enteras era decidida por seres inhumanos, por la bala fría y la crueldad más pura e indiferente, rasgos comunes de un estado colapsado. Esta no es una película de denuncia, es una película que exige todos nuestros sentidos y que reclama por el dolor de una gran cantidad de compatriotas que se han vuelto una mera estadística, un número rojo y nada más.



YA NO ESTOY AQUÍ, escrita y dirigida por Fernando Frías, fue sin duda una de las películas que más captaron los reflectores y con justa razón. La elegida para representar a México en la próxima entrega del Oscar habla de un Monterrey muy diferente al que varios conocen, uno donde diferentes tribus urbanas conviven en una frágil armonía. El movimiento de las cumbias rebajadas tiene en el norte su capital, conocida como Kolombia. Los inusuales sonidos de esta corriente musical son escuchados por jóvenes con peinados extravagantes y la película decide enfocarse en uno de estos, el líder de un grupo que solo quiera bailar sin grandes preocupaciones. El guion no puede evitar convertirse en otra historia de migración, pero sorprendentemente mantiene un aire ameno, lejos de la hostilidad de otras historias similares. El resultado es positivo aunque de a ratos limitado por su deseo de representar una estampa colorida y encumbrarla en un nuevo folclore. Definitivamente se agradece una cinta que se aleje de todos y cada uno de los lugares comunes a los que se entregan sin tapujos otras cintas con supuestas intenciones de visibilizar a grupos marginados e incomprendidos.



Si bien la trama de LOS LOBOS, de Samuel Kishi, no transcurre en México como tal, sin duda, habla de un fragmento de esta nación que de un modo u otro ha logrado establecerse fuera de nuestras fronteras en el vecino del norte, donde el sueño americano promete muchas cosas, pero acaba por entregarlas a base de cucharadas amargas. La historia de una madre, sus dos hijos y su vida en un pequeño departamento traerá comparaciones con The Florida Project. Ésta última buscaba ser una oda afectuosa al llamado white trash estadounidense, que se salía de los márgenes del american way of life tradicional. Nuestros lobos también buscan la ternura por medio de la mirada infantil y su mundo de ensueños. Si fueron fans de la cinta de Sean Baker definitivamente encontrarán mucho que amar aquí. Un servidor no sintió la misma empatía y a riesgo de sonar a un monstruo de corazón frio me sentí bastante indiferente a la serie de viñetas donde los lobitos juegan y esperan a su madre del trabajo. Simple y sencillamente no es mi tipo de relato y no tengo pena en admitirlo.


LÁGRIMAS Y RISAS A LA MEXICANA


Es evidente la necesidad del mexicano de reír ante el día a día de una realidad tan sórdida y absurda, una que ya rebasó toda lógica y más en tiempos apocalípticos. La comedia se mantiene como un género muy socorrido, un tipo de relato aparentemente fácil de hacer, pero difícil de dominar. Volviendo a Monterrey nos topamos con CINDY LA REGIA, dirigida por Catalina Aguilar Mastretta y Santiago Limón, es comedia de choques culturales internos que fue celebrada por varios como un cambio de frecuencia a lo mostrado por otras cintas de comedia locales. Al verla sentí que tenía puestos los lentes de They Live que permitían ver una realidad oculta a los demás, me sentí como el protagonista de la cinta de John Carpenter al observar una cinta que para nada se salía de los cánones de la comedia contemporánea a pesar de su disfraz de supuesto empoderamiento femenino. Que una película donde la protagonista rechace un matrimonio sea considerada “revolucionaria” habla del naufragio que es el cine nacional, donde buscamos con desesperación algún salvavidas del cual aferrarnos. Todos los tics que muchos dicen detestar de la producción nacional están aquí presentes con creces, desde estereotipos burdos (hombre homosexual amanerado, gente blanca de dinero con criados morenos) hasta humor de memes de redes sociales sobre quesadillas sin queso y otras banalidades que se comparten en Facebook. La película se deja ver y para nada es un fracaso de la narrativa, pero no veo razones para ponerla en un pedestal.



En los pantanos de la comedia mexicana encuentra uno cintas como LA REBELIÓN DE LOS GODÍNEZ -Carlos Morett- y AHÍ TE ENCARGO -Salvador Espinosa-. Historias plagadas de personajes insoportables, situaciones sin sentido y mensajes confundidos. La primera es la enésima repetición de avatares huecos sobre el mundo de los oficinistas hecho por gente que claramente no ha tenido ese tipo de trabajos. Eso se podría excusar si al menos existiera una pizca de humor, pero todo lo contrario, es anti comedia pura lo que asalta al espectador. Similar es el caso de la segunda, que no se terminan de decidir si quiere ser una pieza de empoderamiento femenino o un regaño para todas las mujeres que prefieren entregarse a su vida laboral y dejar a un lado la vida hogareña. Simplemente no queda claro cual es el público objetivo que tenían los realizadores con estas obras donde la noción más básica de contar un chiste esta completamente perdida. Por su parte, ESCUELA PARA SEDUCTORES, ópera prima de Giovanna Zacarias, no es nada sutil en su intento por querer captar a los espectadores jóvenes con su uso y abuso de gráficas de hashtag y de redes sociales en pantalla, un habito que dicho sea de paso otras películas mexicanas repiten hasta la nausea. La historia de un PUA (Pick Up Artist) que entrena a un trío de inútiles para conquistar mujeres es demasiado tibia para ser picante y demasiado inepta para ser entrañable. Su estructura de video de YouTube no la ayuda en lo absoluto y su guion insiste en regurgitar cansadísimos estereotipos sobre nerds y machos alfas que caducaron hace años. Nadie le va a dar retweet a un producto hecho con tanto desdén y cinismo como este.


El humor sarcástico y acido pareciera no tener cabida en nuestro cine, pero OK, ESTÁ BIEN, escrita por Roberto Andrade “Tío Rober” y dirigida por Gabriela Ivette Sandoval, busca hacer ruptura y no tiene la menor intención de disculparse al respecto. Filmada en exquisito blanco y negro, las desventuras de un ermitaño guionista fracasado que vive con su madre tiene varios elementos para ser toda una obra de culto. Su naturaleza desenfadada y tan libre como una pieza de jazz hace que resalte del resto de la oferta humorística mexicana. Dos primeros actos impecables terminan con un tercer acto vago y ambiguo que no termina de poner la cereza a este pastel. El esfuerzo y la ambición definitivamente se aplauden y uno espera que esto pueda motivar a otros a romper filas con el resto de las producciones humorísticas. Se puede hacer reír de distintas maneras y es la comedia muchas veces la mejor forma de hablar de conflictos sociales y de la condición humana.



EL CLUB DE LOS IDEALISTAS, de Marcelo Tobar de Albornoz, es también otro esfuerzo por hacer las cosas de otra manera, de hacer un dramedy que trata de evitar la vulgaridad gratuita y de paso construir un relato con otro tipo de bases. Una reunión de amigos de antaño abre la lata de gusanos para que todo tipo de secretos, dudas y anhelos se viertan hasta embarrar a todos los presentes, público incluido. El tono ligero es bienvenido, pero hace que revelaciones posteriores carezcan de la fuerza dramática necesaria. El guion no es tan robusto para sustentar algunas situaciones y por ende estas parecieran surgir de la nada y sin mayor explicación. Es un esfuerzo también meritorio y que habla de una necesidad latente de querer historias que salgan de la ya cansada rutina de los albures y referencias de memes. Las ganas no faltan sin duda, solo que aún no se encuentran con la disciplina narrativa adecuada para terminar de tomar forma.



EL MÉXICO ETERNAMENTE DIVIDIDO


NUEVO ORDEN, escrita y dirigida por Michel Franco, encendió el enorme lavadero de chismes que son las redes sociales por todas las razones equivocadas. Franco retrató los horrores de una dictadura militar y de cómo algunos aprovecharán el pueril pleito de “ricos vs pobres” para explotar a ambos lados. Varios no vieron esto y solo se enfocaron en el color de piel de los personajes, sin darse cuenta que Franco jugó astutamente con sus propios miedos y prejuicios. El cine de festival constantemente celebra la tortura, castigo y muerte de las clases altas en cintas como Parasite, The Killing of a Sacred Deer, Borgman entre otras. Sin embargo, parece que varios no toleran una película donde estos personajes adinerados tengan rasgos humanos y no sean solo caricaturas de aristócratas con sombreros de copa. Todos quieren villanos fáciles de identificar y Franco entiende que las cosas son mucho más complicadas, que un nuevo orden se parecería mucho al viejo y que las revoluciones se realizan no para derrocar tiranías sino para establecer nuevas dictaduras. Definitivamente estamos ante una película audaz y que se la jugó en un estreno en plena pandemia, con un primer lugar de taquilla que no fue ningún accidente. La gente tiene deseos de ver este tipo de historias, sin importar el salpullido que pueda causar a clickactivistas de redes sociales.



La lucha de clases es una hoguera a la que muchos insisten en arrojarle gasolina, donde se busca con quien desquitarse y no formas de encontrar una solución a los problemas de pobreza y discriminación. MANO DE OBRA, primer largometraje de David Zonana, busca explorar la diferencia de clases socioeconómicas en nuestro país con algunos giros interesantes. Este relato sobre un grupo de albañiles que se apodera de una lujosa casa que construyeron, como reparación por agravios hechos por el dueño hacia ellos, tiene más colmillo de lo que aparenta a primera instancia. La historia va de lo inverosímil a lo más lógico y viceversa, con momentos muy efectivos e incluso explorando cómo las posiciones de poder pueden afectarnos a todos sin importar que tan nobles sean nuestras intenciones o principios. La búsqueda de justicia puede terminar llevando a mayores injusticias y es eso lo que ocurre aquí. La cinta es un diamante en bruto, que pudo haber sido una joya preciosa con un guion un más pulido, pero definitivamente es una propuesta que se mantiene interesante de principio a fin.



THRILLER Y FANTASÍAS MEXICANAS DE AYER Y HOY


AZTECH es una antología de relatos de ciencia ficción que busca clavar su bandera en una colina pocas veces explorada en nuestra cinematografía. Se tiene la idea de que este tipo de historias requieren grandes presupuestos, algo que definitivamente no es verdad y ejemplos de ello sobran. Sin embargo, el desastre del guion opaca por completo las buenas intenciones del proyecto presentado en el marco del festival Feratum. La cinta adolece profundamente de moverse en base a meras ocurrencias sin que alguna de estas se encuentre trabajada a consciencia. Luego de una primera historia con efectos visuales llamativos, aunque con un final insatisfactorio, a partir de ahí todo es cuesta abajo. La improvisación se vuelven la regla y poco a poco empieza a quedar claro que varios de los involucrados confunden fantasía con ciencia ficción. Una historia de una sirena, de un helado que produce efectos secundarios cual si fuera The Stuff de Larry Cohen y un cínico segmento sobre un director que tiene que filmar un corto para una antología (juarjuar) dejan en evidencia un desconocimiento de este género literario y fílmico. AZTECH -en la que participan los directores Ulises Guzmán, Fernando Campos, Jaime Jasso, Leopoldo Laborde, Francisco Laresgoiti, Jorge Malpica, Gigi Saúl Guerrero,  J. Xavier Velasco, Rodrigo Ordoñez y Alejandro Molina- que i es un accidente absoluto y no hay como rescatarlo, definitivamente el buen cine de ciencia ficción mexicano llegará, pero no en un futuro inmediato.



El thriller es otro género que pareciera estar peleado con el cine mexicano y PERDIDA no hace otra cosa que confirmarlo. Este remake de la cinta colombiana La Cara Oculta tiene en la dirección de Jorge Michel Grau una presentación sofisticada, lo que fácilmente puede hacer que muchos hagan caso omiso de su guion, apoyado en una premisa increíblemente absurda y ridícula. Para resumir las cosas: dos mujeres se pelean por un hombre, se pelean sin motivos ni razón, se pelean como estudiantes de secundaria, desde una óptica que incluso es bastante sexista y donde las situaciones en las que se involucran todos los personajes son risibles. Con un triangulo amoroso/sexoso tan lamentable y una ejecución descabellada es imposible tomar en serio a una película que busca tan desesperadamente ser un thriller serio y solemne. Puedo efectivamente respetar la ambición de un proyecto que busque hacer algo grande a pesar de su estrepitosa caída, pero Perdida está tan extraviada desde su inicio que no hace más que sabotearse constantemente a sí misma.



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