Narrativas sexistas en el cine mexicano

POR: ALEX VANSS

09-03-2020 23:18:03

Narrativas sexistas en el cine mexicano


El Día Internacional de la Mujer y el movimiento Un día sin Mujeres son iniciativas que buscan erradicar la violencia de género y mostrar la importancia de las mujeres en todos los ámbitos, algo que debería ser obvio si tomamos en cuenta que las mujeres representan más del 50 por ciento de la población mexicana.

La falta de equidad es evidente en todas las áreas y niveles de la sociedad, esto incluye al cine. Tal inequidad puede ser medida de diversas formas, desde el número de productoras, directoras, cinefotógrafas, gaffers, sonidistas, diseñadoras de producción, pero también por cómo es representado el sexo femenino en las pantallas.


Hace unos días, la guionista y directora Laura Astorga visitó México para presentar el Sexismógrafo, una herramienta que permite medir el grado de sexismo en las películas, series o productos audiovisuales a través de patrones, test y fórmulas que identifican conductas que reducen a la mujer a un objeto u accesorio, carente de personalidad propia o reducidas a estereotipos.


Nuestro amigo y colaborador Rafael Martínez, tuvo la oportunidad de presenciar la ponencia de Astorga en el Centro de Capacitación Cinematográfica y en un texto publicado en el sitio Plot Point consignó las herramientas que la cineasta argentina propone para conocer las narrativas sexistas.


Con base en estas herramientas denominadas Principio “Pitufina” (Katha Pollitt), Bechdel test (Alison Bechdel), Mako Mori test (Chaila), Mujer en el refrigerador (Gail Simone), Feldman score (Rachel Feldman), Finkbeiner test (Christie Aschwanden), por mencionar algunas, en Encuadres exploramos algunas películas cuentan con una narrativa sexista y una que no.


AMORES PERROS


De acuerdo a las herramientas que Laura Astorga propone, la cinta dirigida por Alejandro González Iñárritu, cuenta con una narrativa sexista, esto lo podemos notar usando el criterio Male gaze: cuando las mujeres son colocadas como posesión o trofeo, y la cámara se vuelve más lenta para describir su cuerpo; las mujeres son personajes pasivos o sin fortalezas, o también son personajes sexualmente activos, dispuestas a complacer al personaje masculino; todo lo que le sucede a las mujeres en la narrativa está representado desde la reacción de los hombres; las mujeres en la película se miran al espejo y se desaprueban; mujeres que miran a otras y las desaprueban.


En Amores Perros, el personaje de Valeria, (Goya Toledo) es una modelo que ve truncada su carrera tras un accidente de auto donde queda lisiada, está representada desde la reacción de Daniel (Álvaro Guerrero), además de que al mirarse al espejo se desaprueba, pues su cuerpo que es su herramienta de trabajo está dañado y tal vez no volverá a ser modelo, un trabajo que de por sí ya contiene una carga sexista.


En el caso de Susana (Vanessa Bauche) es vista como un trofeo o una posesión, esto es claro en su relación con Octavio (Gael García Bernal) y Ramiro (Marco Pérez), quienes tienen un conflicto por un coto de poder que involucra Susana.Además podemos notar que la mayoría de las mujeres presentes en el filme están para complacer a los personajes masculinos.



NO MANCHES FRIDA


Otra herramienta del Sexismógrafo es el Mako Mori test, cuyo nombre se debe al personaje que interpreta la actriz Rinko Kikuchi en Pacific Rim.El test propone los siguientes puntos:  Por lo menos un personaje femenino; Que tenga su propio arco dramático; Que su función no sea hacer avanzar la trama de un hombre.


En No manches Frida hay por lo menos cinco personajes femeninos con más tiempo en pantalla: Lucy (Martha Higareda), Mónica (Regina Pavón), Cuquis (Pamela Moreno), Caro (Fernanda Castillo) y Miss Gaby (Mónica Dionne), sin el embargo, solo Lucy cuenta con un arco dramático pero esto se invalida pues su función termina siendo avanzar la trama de Zequi, interpretado por Omar Chaparro.


Por lo anterior podemos determinar que No manches Frida es una película con narrativa sexista.



LOS ADIOSES


Hay filmes que aunque sus protagonistas son mujeres no pasan la prueba del Sexismógrafo, tal es el caso de Los Adioses, de Natalia Beristain, filme que nos adentra en la vida de la escritora Rosario Castellanos, y aunque puede haber discusiones en torno a sí cuenta con narrativas sexistas o no, lo cierto es que no pasa el Bechdel test, que propone tres elementos:


Que haya por lo menos dos mujeres en la película (con nombres propios)


Que hablen entre ellas


Que su conversación no sea sobre un hombre


En Los Adioses solo vemos un personaje con nombre propio, Rosario Castellanos, interpretado por Karina Gidi y aunque cuando entabla una conversación no lo hace sobre un hombre, no platica con otra mujer que tenga nombre propio.



3 IDIOTAS


Repasando las herramientas propuestas en el Sexismografo, tenemos el Principio “Pitufina”, que establece lo siguiente: Una mujer rodeada por hombres, estereotipada, sirve a la historia solo como apoyo o como “toque femenino”. Los hombres son la regla y la mujer la excepción.


Este principio es muy fácil de identificar en la cinta 3 idiotas, protagonizada por Alfonso Dosal, Christian Vázquez , Germán Valdés y Vadhir Derbez, donde la participación de Martha Higareda es más anecdótica, un adorno, que si no existiera o su presencia fuera menor, no cambiaría el rumbo de la historia. Mariana, el personaje que interpreta Higareda, es solo el toque femenino en el filme.



BAJO LA SAL


Otra herramienta del Sexismógrafo que demuestra una narrativa sexista es la llamada Mujer en el refrigerador, la cual estipula lo siguiente:


Cuando en una narrativa aparecen mujeres torturadas, asesinadas o descuartizadas; solo para mostrar a un hombre que lo contempla, sufre y toma decisiones heroicas al respecto. A ellas las matan, sin embargo, ellos son los protagonistas del sufrimiento.


Para ejemplificar esta herramienta tomaremos la película Bajo la sal, en la que conocemos al Comandante Trujillo (Humberto Zurita), quien tras ser suspendido de sus labores en la capital del paìs, viaja a Santa Rosa de la Sal, donde se han encontrado a mujeres asesinadas y enterradas en una salinera. 


El sentido de justicia, sus demonios y su esperanza de volver a ser policía le llevan a investigar dichos asesinatos donde las mujeres son simples víctimas, esto lo constatamos en Isabel (Irene Azuela) una mujer que trabaja en una tienda de día y en un prostíbulo por las noches, ella está en peligro pero quien sufre por el riesgo que ella vive es Víctor Zepeda (Ricardo Polanco) un joven que se enamora de ella y decide cuidarla, esto hace que el haga sus propias pesquisas sobre los asesinatos.


Cabe resaltar que el tiempo en pantalla de Isabel es mínimo - sin contar que es mostrada con personalidad débil - a comparación del Comandante Trujillo, Víctor y otros cuatro hombres que aparecen en la cinta, la mayoría son hombres, en ellos recae toda la trama, ellos son los protagonistas, el asesino, que al final de la película es descubierto, el comandante y el estudiante que son quienes resuelven el caso. En la película se ven imágenes de las mujeres que han sido torturadas y asesinadas, incluida Isabel, quien no es una víctima más. Bajo la sal cumple con los criterios de Mujer en el refrigerador y una narrativa sexista



ROMA


Considerada una de las mejores películas contemporáneas del cine mexicano, Roma, de Alfonso Cuarón, mostró uno de los peores lados de los mexicanos, detonando el Furiosa test, que propone lo siguiente: cuando alguna narrativa despierta en las redes sociales y personales, críticas sexistas y ofensas directas.


Los insultos hacia Yalitza Aparicio no solo fueron como los que recibió Imperator Furiosa de MadMax por parte de grupos machistas, fue más allá, avivó el clasismo, el racismo y evidentemente un sexismo brutal, como pocas veces se ha visto. El éxito obtenido por Yalitza fue tal que hubieron voces del mismo gremio que pidieron no se le nominara al Ariel o denostaron su trabajo por su apariencia física, al no encajar con los cánones de belleza occidentales, como lo hizo Sergio Goyri quien la llamó "Pinche india", lo cual evidentemente solo demuestra la brutal ignorancia del actor. Roma es una película con una narrativa no sexista.



PACÍFICO NORTE


Otra herramienta que propone Astorga para medir el nivel de sexismo en una película es el Feldman score, un test que con más de 5 puntos califica la película como NO sexista.


Para explicarlo tomaremos como ejemplo Pacífico Norte, filme de manufactura reciente, que narra el roadtrip de tres amigas por toda la costa del Pacífico, desde Oaxaca hasta las Californias.


2 puntos si cuenta con una directora o escritora.


Sí, la directora es Valentina Sachetti.


1 punto si cuenta con compositora o directora de fotografía


No, la cinefotografía la hace Carlos Correa


1 punto por 3 productoras o jefas de departamento


Sí, Araceli Velázquez (Producción) Liz Medrano (Diseño de producción) y Paulina Márquez (Supervisora de la música)


1 punto por un equipo 50% mujeres


No, las mujeres representan un 30% del equipo según datos cargados a IMDB


2 puntos si hay una protagonista femenina que determina los resultados de la historia


Sí, de hecho son tres las protagonistas, interpretadas por Lucía Leyba, Danae Reynaud y Elena del Río


2 puntos si ningún personaje femenino fue victimizado, estereotipado o sexualizado


Sí, ningún personaje es violentado


1 punto si una escena de sexo muestra los juegos previos a la consumación, o si los personajes femeninos inician o intercambian acercamientos sexuales


Si, aunque se infieren relaciones sexuales pero no son mostradas en pantalla, el personaje interpretado por Lucía Leyba toma la iniciativa


Pacífico Norte suma 8 puntos por lo que de acuerdo al Feldman Score, NO es un filme con una narrativa sexista.



Conclusiones


Si bien las herramientas descritas por Laura Astorga no son absolutistas al declarar sexistas, o incluso machistas, a películas, series o productos audiovisuales, sí permiten visibilizar el rol de las mujeres en el cine, la construcción de personajes femeninos y las tendencias que hay al retratarlos en el cine, lo cual permite abrir una discusión y preguntarnos si estas narrativas están bien, si responden los cambios sociales que vivimos y qué debemos hacer para lograr filmes que puedan dialogar sin etiquetas con un público cada vez más consciente de que no puede haber una sociedad sana sin justicia, dignidad y respeto irrestricto a los derechos de las mujeres.



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