De Hitchcock a Spielberg, su huella en el Château Frontenac

POR: CARMEN VARELA EN QUÉBEC

19-08-2018 11:51:26


Aunque para el mago del suspenso Alfred Hitchcock, la película I Confess (Yo confieso), de 1953, no haya sido una de sus máximas obras y, de hecho, hubiera testimonios que aseguran que nunca estuvo conforme con ella, para los quebequenses es un trabajo memorable por las locaciones hechas en sus sitios más emblemáticos, entre ellos su icónico hotel en el castillo Château Frontenac, que este año celebra su 125 aniversario.


El rodaje se llevó a cabo en 1952 con Montgomery Clift y Anne Baxter en los roles estelares, que inicialmente estaban pensados para Gary Grant y Anita Björk. En su trama se aborda la tortura de un sacerdote que, obligado por el secreto de confesión, debe callar la identidad de un asesino, aun cuando las sospechas recaigan sobre él.


Aunque cuentan que la tensión fue constante entre Hitchcock y Clift, quien siempre estaba borracho en el set, la cinta concluyó sin contratiempos y de ello dan cuenta varias fotos colgadas en uno de los múltiples pasillos del espectacular Château Frontenac, inmueble con 12 kilómetros de corredores entre sus paredes.



Los aspectos del castillo plasmados en el celuloide no parecen haber tenido el impacto que hoy tiene la serie de televisión surcoreana Goblin, protagonizada por Gong Yoo, Kim Go-eun, Lee Dong Wook, Yoo In-na y Yook Sungjae, que se filmó aquí a finales de 2016 y principios de 2017, y que según el hotel ha derivado en una oleada de turistas asiáticos, ansiosos de conocer las locaciones y el famoso buzón que da pie a la trama de la historia.


Maxime Aubin, gerente de Mercadotecnia del hotel Château Frontenac, recuerda que hace unos años se dio mantenimiento a uno de los buzones del hotel y en su interior se encontró una vieja carta de los años de la Segunda Guerra Mundial, era de un soldado que pedía a su novia que lo esperara para desposarla.


Intentaron encontrarla para saber qué había pasado con su historia pero no lo lograron, sin embargo, el hecho parece haber inspirado a los creadores de esta serie y ante el furor que ésta desató el propio hotel ya cuenta con un paquete para quien desee hospedarse en las suites en las que se filmó la mencionada serie y hacer un recorrido por las locaciones empleadas en ese trabajo televisivo, entre ellas, Petit Champlain (entrada de Goblin a Canadá), Parc du Bastion-de-la-Reine (el cementerio de la familia Yoo), o la puerta roja que, cuentan, es una salida de emergencia del  Théâtre Petit Champlain.


Aunque el hotel, construido bajo los auspicios de William Van Horne, presidente de la Canadian Pacific Railways, tiene una agenda saturada casi todo el año, a lo largo del cual recibe a más de 300 mil huéspedes y es escenario de unas 50 bodas o aniversarios diversos, está disponible para seguir siendo rentado como locación o para tomas específicas, añade Aubin, quien se encarga de atender dichas solicitudes, las cuales sólo deben cumplir con la normatividad general establecida para la realización de filmaciones en territorio quebecois.


Además de la posibilidad de adaptarse como set de locaciones, con los años el castillo se convirtió en favorito de otras celebridades cinematográficas como Steven Spielberg y antes de Charles Chaplin, quienes también figuran en su muro de la fama, al lado de los actores Leonardo di Caprio, Angelina Jolie, Kieffer Sutherland, Jane Seymor, Anthony Quinn, James Cagney y Barbara Stanwick, quienes han gozado de la hospitalidad del impresionante hotel que abrió las puertas de su primera ala el 18 de diciembre de 1893, con 170 habitaciones de las 611 con las que hoy cuenta.



Pero su magneficiencia no sólo ha atraído a gente del cine, según se observa en sus paredes, pues también ha albergado a estrellas de la música como los cantantes Sting, Paul Mc Carney y, desde luego, la diva Céline Dion.


Empero su fama de castillo real lo ganó desde sus primeros años, al recibir entre sus huéspedes al rey George VI y a la reina Elizabeth, en 1939. También han gozado de sus comodidades la reina Elizabeth II y el duke de Edimburgo; la princesa Grace de Mónaco, el príncipe Rainier III, el príncipe Andrew y la princesa Sarah Ferguson, de Inglaterra.


Según Aubin, en la historia del Château destacan además momentos históricos de trascendencia mundial como las reuniones que en agosto de 1943 y septiembre de 1944 sostuvieron en sus instalaciones el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el primer ministro canadiense Lyon Mackezie, para hablar de temas cruciales que permitieron concluir la Segunda Guerra Mundial.


Además, han sido cobijados con sus paredes otros políticos como Theodoro Roosevelt, Richard Nixon, Jimmy Carter, Ronald Reagan, Pierre Eliott Trudeau, Brian Mulroney, Charles de Gaulle y Francois Miterrand.


De arquitectura afrancesada, estilo chateau, con una torre central de 80 metros de altura, el Château sobresale por contar con unas dos mil ventanas que permiten a sus huéspedes disfrutar de impresionantes vistas hacia la arquitectura del viejo Quebec, a las aguas del Río San Laurent y los jardines interiores del castillo, donde se producen un sinfín de alimentos y miel de las 70 mil abejas con que cuenta para ello.


Con poco más de 400 años de historia, la ciudad de Quebec es uno de los más grandes tesoros canadienses; un Patrimonio Mundial de la Unesco que cada año es visitado por miles de turistas de todas las latitudes, dispuestos a disfrutar de los múltiples rasgos de la cultura viva de esta provincia, que ha logrado mezclar con éxito la modernidad con la huella de su origen amerindio, francés y británico, y uno de los iconos de esa mezcla es, sin duda, el imponente castillo Château Frontenac.



En 2014, el inmueble tuvo una gran remodelación a cargo de Wilson Associates y Rockwell group, que con una inversión de 75 millones de dólares, cumplieron su objetivo de modernizar sus instalaciones y mantener su posición como uno de los mejores hoteles del mundo, en el que conviven herencia y contemporaneidad.


Para este aniversario, el inmueble ha renovado sus ocho grandes suites, cuatro ejecutivas que llevan por nombre Churchill; Theodore Roosevelt, William Van Horne y Pierre Trudeau; además de cuatro más dedicadas a Céline Dion, la reina Elizabeth II, Alfred Hitchcock y Charles de Gaulle, todas ellas decoradas por prestigiados diseñadores y museógrafos con detalles que dejan ver la presencia de los distinguidos huéspedes que han albergado.


Si a alguien quiere asomarse a los aposentos de una reina, o mirar por la misma ventana que lo han hecho políticos como Winston Churchill, Charles de Gaulle o Pierre Trudeau; dormir sobre el mismo colchón sobre el que han descansado sus actores y cantantes favoritos, o sumarse a las decenas de huéspedes que se fotografían al lado del famoso buzón de la serie coreana, basta con que se apure a reservar (pues está lleno casi todo el año) y entregarse a la experiencia que ofrece este hotel lleno de historia, tradición y modernidad.



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