Pedro Almodóvar: El ateo que encontró su devoción en el cine

POR: ULISES CASTAÑEDA

24-07-2016 20:21:21


“Nací en una mala época para España, pero realmente buena para el cine. En los 80, el mundo entraba por las ventanas”, afirmó el cineasta Pedro Almodóvar en una entrevista realizada en la más reciente edición de Cannes donde presentó su actual filme Julieta, el más alejado de su estilo en toda su historia y que ahora se exhibe en salas de cine de México.


El realizador se refiere a esa época porque fue entonces cuando emprendió el camino en el séptimo arte con mayor libertad que sus antecesores. El realizador llegó a esa década marcado por el movimiento contracultural que emergió con la muerte de Francisco Franco, llamado la Movida Madrileña. En los 80, Almodóvar conoció por completo el mundo artístico y comenzó a escribir artículos, a cantar en una banda de punk, y mostrar sus primeros cortometrajes, filmados con una cámara super-8.


Han pasado 36 años desde su debut en el cine con Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, y el cambio, respecto a Julieta, se siente a la distancia porque su nuevo filme es tan introspectivo y contenido en el drama que no parece hecho por el cineasta irreverente, cómico y acido de los años 80: “Yo he hecho películas comoPepi, Luci, Bom... que querían de forma explícita negar la realidad. Quería negarle a Franco todo, incluso su sombra. No quería reconocerlo ni como fantasma. Aunque sea una persona muy preocupada por la memoria histórica, en ese momento era mi modo de vengarme. Pero, sin quererlo, habla de su realidad. La realidad tiene sus propios mecanismos para filtrarse en la ficción”, dijo.


Pero es que en sus inicios su realidad era muy diferente. Pedro nació en Calzada de Calatrava, una pequeña localidad de Almagro, Ciudad Real, en Castilla-La Mancha. Provenía de una familia tradicional, su padre era un enólogo y su madre leía para los vecinos analfabetos, ambos coincidían en que su hijo desarrollara una carrera religiosa.


Los intentos de sus padres por que encontrara la devoción hicieron que su infancia fuera en un internado religioso en la ciudad de Cáceres, en Extremadura, pero su mala educación religiosa sólo le enseñó a perder la fe en Dios; en cambio encontró una mejor fascinación por las películas que podía ver en el cine local lo que lo llevó a soñar con ser cineasta y posteriormente a intentarlo.



Cuando terminó la educación secundaria en un colegio de Salesianos se mudó a Madrid, solo y sin dinero, con el objetivo de estudiar cine, sin embargo, su intento parecía frustrado por Franco, al cerrar la Escuela Oficial de Cine, casi a su llegada a la capital. Decide aprender de donde pueda y se dedica a vivir. Consiguió trabajo en un puesto del rastro de la capital y después en la Compañía Telefónica Nacional de España, en donde estuvo 12 años como auxiliar administrativo.


Con sus ahorros logró comprar una cámara super-8. Luego comenzó a llevar una rutina para alcanzar lo que quería, cuando vio que sus historias las encontraría en el contacto que tendría con la gente desde su trabajo en la compañía telefónica por las mañanas escuchaba los dramas y frustraciones de la clase media española en el inicio de la época del consumo; por la tarde escribís y hacía teatro con el grupo de vanguardia Los Goliardos y en las noches hacía películas con su cámara, así surgieron 11 cortometrajes. También colaboró con diversas revistas underground y filmó su primer intentó de película de larga duración con Folle... folle... fólleme Tim!


Llegó la Movida Madrileña y con ella sus inicios como figura destacada. Arrancó en 1980 con su primera cinta en 35 mm, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, con un presupuesto muy bajo y un equipo de voluntarios que trabajaban los fines de semana, Sus siguientes películas comenzaron a ser más profesionales y siempre exploraron temas como la homosexualidad y los trastornos mentales, con una marcada estética por el kitsch, humor indignante y sexualidad explícita, que establecieron a Almodóvar como un agente provocador del cine español.


Sin embargo, en sus primeros años a pesar de que su carrera fue en ascenso, sus películas tuvieron muchos contratiempos porque los productores no lo tenían muy en cuenta. Pudo sacar Laberinto de pasiones (1983), que alcanzó un notable éxito; después la productora Tesauro le permitió dirigir sus siguientes trabajos Entre tinieblas (1983) y ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984), ésta última le mereció el elogio y la admiración de un numeroso grupo de críticos.



Después llegó Matador (1986) y después, cansado de depender del dinero de otros, Almodóvar creó en 1987, junto a su hermano Agustín, la productora El Deseo, S.A., en honor al primer filme de esa etapa La ley del deseo (1987) y posteriormente, la cinta que le daría renombre mundial Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), una comedia ligera feminista ganadora de varios premios y una nominación al los Premios Óscar por Mejor Película en Lengua Extranjera.


En esa década de gloria Pedro Almodóvar dejó en claro su tenor como cineasta provocador, melodramático y popular, pero sobre todo un cineasta preocupado por conocer el mundo de las mujeres desde distintas facetas. Una preocupación que en ese entonces despertó el mito de la creación de las famosas Chicas Almodóvar.


“Ser una chica Almodóvar es cuestión de suerte. Pero que no tenga prejuicios. Que sea libre y espontánea. Que haga funcionar tan bien las comedias como el drama. Carmen Maura y Penélope Cruz son un perfecto ejemplo de ello. Son muy guapas y la fotogenia es muy importante”, dijo el realizador Pedro Almodóvar en una de las entrevistas concedidas después del estreno de Julieta.


Mujeres apasionadas, atormentadas, maternales y más o menos hermosas son las protagonistas de la carrera cinematográfica de Pedro Almodóvar, “la cámara no es como el ojo humano. Selecciona de un modo misterioso. Mira como ha favorecido el físico de Rossy de Palma. Sus rasgos son peculiares y la cámara los adora y les favorece. Esta crea una belleza autónoma, de la cual el director debe estar atento. Los directores que se enfocan más en papeles masculinos, se pierden un gran tesoro. El modo de reaccionar de las mujeres es muy dinámico, mucho más cinematográfico”, comentó en una entrevista reciente realizada en Francia.


“No hace falta ir a una universidad y estudiar algo específico para saber cómo es una mujer, basta simplemente con tener ojos, oídos y un poco de curiosidad. De todos modos, creo que esta sensibilidad respecto al universo femenino también se explica porque yo he sido educado por mujeres. Naturalmente, mi madre no tenía dinero, era la posguerra española, los niños íbamos a todas partes con nuestras madres y si no íbamos con ellas nos dejaban con las vecinas”, dijo en una entrevista para Euronews.



“Por ello, mis primeros recuerdos de la infancia son siempre rodeado de mujeres y, además, recuerdo perfectamente mis primeras experiencias que se basaban en escucharlas porque, para mí, la vida era escuchar lo que decían y que pertenecía a todos los géneros: al melodrama, al terror, a la comedia, al musical… Todas esas cosas ocurrían en los patios manchegos a la vista de un niño de cuatro años al que dejaban ahí. Yo no sabía que iba a ser director de cine pero ya estaba tomado notas mentalmente acerca de todo lo que ocurría a mi alrededor”, agregó.


Las mujeres de Pedro Almodóvar fueron cambiando con el curso de los años, se aguaparon, se sofisticaron, pero aun así siguieron preservando algunos aspectos que siempre las definirán: coraje, sinceridad, ingenuidad y astucia a partes iguales. Llegaron después filmes como ¡Átame! (1989), Tacones lejanos (1991), Kika (1993),La flor de mi secreto (1995) y Carne trémula (1997), que se movieron por los recovecos de la soledad, la crisis personal (femenina), la doble personalidad.


Junto a Mujeres..., entre sus películas más premiadas figuran Todo sobre mi madre (1999), con la que ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Cine de Cannes, siete premios Goya (entre ellos el de mejor película y mejor dirección), el premio del festival de Palm Springs, el de la crítica de Nueva York y Los Ángeles, el Globo de Oro a la mejor película extranjera, el César francés, el Oscar de Hollywood y el David de Donatello en Italia.


Repitió éxito y galardones con su siguiente trabajo, Hable con ella (2002), que también ganó varios premios incluyendo un premio Óscar por Mejor Guion Original, un Premio César por mejor película y un premio BAFTA y un Globo de Oro por Mejor Película en Lengua Extranjera.


Después de la también premiada La mala educación (2004), el 10 de marzo de 2006 el director manchego presentó en su Calzada de Calatrava natal Volver, su nuevo largometraje, una historia de apariciones y lazos filiales. Ese mismo año recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes "por la maestría y sinceridad de sus realizaciones (...) por la alegría y vitalidad de sus textos, y, sobre todo, por la integración de sus raíces, que son las nuestras, en la sociedad de un planeta al borde de un ataque de nervios y a caballo de dos siglos".



Poco a poco sus filmes fueron cambiando a través de sus personajes, cada vez más pasaron de ser extrovertidos a ser más contenidos en sus emociones, sobre todo en sus últimos trabajos Los abrazos rotos (2009); La piel que habito (2011) y Julieta (2016), intentó regresar la comedia con Los amantes pasajeros (2013), pero el éxito ya no fue el mismo.


Ahora como director consagrado le llueven los reconocimientos y homenajes, entre ellos los Doctorados Honoris Causa de las universidades de Cuenca y Harvard, a las que se une ahora Oxford.


Sin duda uno de los cineastas más importantes de los últimos años que en su obra deja su mayor legado, “por suerte, la naturaleza me ha dotado de una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias. Eso me salva. La curiosidad es lo único que me mantiene a flote. Todo lo demás me hunde. ¡Ah! Y la vocación. No sé si sería capaz de vivir sin ella”, dijo alguna vez, el cineasta.



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