Todo lo demás: La burocracia como un severo problema de violencia

POR: YESENIA TORRES

23-01-2018 13:59:52


La directora mexicana Natalia Almada, estrenó su más reciente película Todo lo demás, protagonizada por Adriana Barraza (Amores Perros, Babel) en un filme que retrata la vida de Doña Flor, una solitaria mujer de 63 años de edad que vive con su gato “Manuelito” y que además es burócrata.  Imposible no conocer o verse reflejado en alguien como ella.


Más allá de hundirnos en lo que parece ser la insoportable soledad del ser Doña Flor, el objetivo principal de la directora es abordar a la burocracia como un tema severo de violencia. Porque deshumaniza, desensibiliza y nos vuelve indiferentes. De este modo, Doña Flor representa una parte del aparato burocrático con el que se asfixia con la soledad que le ha heredado su vida de oficinista y por el otro lado, vive con síndrome de verdugo.


Luego de 35 años como empleada de una oficina gubernamental, Flor experimenta la sensación de ser invisible para los demás. Más allá de su horario de oficina, su vida es pura rutina: despertar, tender su cama, colocar medias sobre sus pálidas piernas que al final se verán igual con o sin ellas. Otra vez hablará con su gato, retocará el labial de sus labios, regresará en metro a su casa y prenderá la televisión para escuchar los reportajes de violencia, que también son rutina, para luego dormir. Su contacto con el mundo es complicado.



La oficina donde trabaja es donde se expiden las credenciales para votar por lo que existe una gran diversidad de personas de edad, estrato social y personalidad. Parece que su trabajo es complicarlo todo y que ella lo disfruta. No pasa. No está bien. No sirve. No puedo ayudarle. No y no. Hasta que un joven al que le ha negado un trámite termina por gritarle: “Por eso estamos como estamos”.  Parece no importarle pero sí.


Y por eso se refugia en la piscina. A mirar a los niños escabullirse por el agua como si estuvieran a punto de nacer. Parece sentirse protegida con el resto de mujeres desnudas, que aunque no comparte palabra con alguna de ellas existe una forma silenciosa de comunicación. Doña Flor tiene miedo de entrar a la alberca pero cuando lo logra, ese muro de soledad parece desmoronarse, como si estuviera lista para volver a nacer. ¿Es posible dejar de ser un engrane de la maquina?


La estructura narrativa de la película también es rutinaria y juega un poco con la estética del cine documental con encuadres del ojo omnipresente que parecen capturar las cosas como si pasaran en tiempo real.  Por un lado tenemos el rostro desangelado de nuestra protagonista, y por el otro regresamos a lo que ella ve. Dentro y fuera.


Explicar porque la burocracia es una actividad de suma violencia es equivalente a querer explicar porque la depresión es un serio problema de salud. Ahí el dilema.


Esta película de Natalia Almada es “todo lo demás”, como bien lo advierte el título, las entrelíneas visuales - narrativas del universo ajeno, de quien puede encontrar en los detalles mundanos de la vida el inentendible matiz de la condición humana, ese que no te permite ver claramente si en el buscar volver a nacer, se esconde el enorme deseo de morir.    


 



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