Star Wars: Los últimos Jedi y la independencia del Fan Service

POR: FCO. JAVIER QUINTANAR POLANCO

14-12-2017 15:35:41

En Star Wars: Los últimos Jedi los rebeldes interestelares atraviesan por un momento crucial, ya que las poderosas fuerzas siniestras contra las cuales combaten los persiguen sin darles cuartel y están a punto de asestarles un golpe mortal para liquidarlos de forma definitiva. Los paladines urden una estratagema para evitarlo y conseguir escapar, solicitando el apoyo de un hábil granuja que termina por traicionarlos al hacer (a sus espaldas) un trato con sus enemigos.


Mientras esto ocurre, otro de los héroes de la historia se encuentra en un punto apartado de la galaxia buscando la ayuda de un Maestro Jedi, quien constituye su última esperanza para evitar el triunfo del mal. Dicho Maestro se ofrece a entrenarle y enseñarle los secretos de la orden. Pero el héroe abandona de forma intempestiva el entrenamiento y regresa para intentar salvar a sus amigos, enfrentando directamente a su Némesis, quien es dominado por el lado oscuro.


Aunque esta parece una sinopsis de Star Wars: Episodio V - El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), sin duda una de los mejores capítulos de la saga; en realidad se trata de parte del argumento sobre el cual se construye Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi, el nuevo pasaje de la historia que tiene lugar en una galaxia muy muy lejana.



En la entrega anterior (Star Wars: Episodio VII - El Despertar de la Fuerza, J.J. Abrams, 2015) saltaban a la vista diversas semejanzas argumentales y estéticas que denotaban (tramposa pero astutamente) que se trataba de una copia de la fórmula e historia original de 1977, pero adaptada a los tiempos actuales, con todo y heroína próxima a convertirse en Jedi de por medio.


En el arranque de esta nueva entrega -y por el plot mencionado al principio- los paralelismos con El Imperio contraataca son también innegables, como si se tratase de un remake encubierto de la misma, y (peor aún) en algún momento se fusiona con el punto climático de Star Wars: Episodio VI - El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983). Es decir, se perfilaba meramente como un producto hecho a la medida de los warsies más recalcitrantes aunque (paradójicamente) menos exigentes.


Sin embargo, el guionista y realizador Rian Johnson (Looper, 2012) tiene guardadas un par de sorpresas bajo la manga. Y así como Rogue One (Gareth Edwards, 2016) logró demostrar que si se pueden hacer filmes de la franquicia con voz y vida propias y que al mismo tiempo encajen perfectamente dentro de la continuidad de ese universo, Johnson deja ver que también se puede hacer crecer a los personajes y (por añadidura) al canon cinematográfico de Star Wars en direcciones nuevas e insospechadas.



Así, en algún momento la trama logra zafarse del esquema de calcar-recortar-pegar impuesto por El Despertar de la Fuerza, y trata de alejarse del yugo ejercido por el Fan Service en pos de contar una historia un poco más independiente, más libre, incluso más osada, preocupándose menos en abundar en detalles puramente frikis y más en expandir notablemente la trama, haciendo no solo más atractivo y sustancioso el relato, sino permitiendo a través del mismo un par de sorpresas que dimensionan (y redimensionan) de forma apropiada tanto a los personajes de la saga clásica (Luke Skywalker -incluyendo una espectacular demostración de su verdadero poder-; Leia Organa (con dedicatoria a la memoria de Carrie Fisher, fallecida hace casi ya un año); y un inesperado y popular personaje traído de vuelta del más allá) como a los nuevos personajes de la actual trilogía (Poe Dameron, Rey, y hasta Kylo Ren).


Si bien es cierto que no puede romper del todo con las inercias impuestas por la franquicia Star Wars, Episodio VIII - Los últimos Jedi consigue en su parte final elevarse y trascender de una mera elongación hecha a la medida del fandom, para aspirar a ser algo más significativo, dando como resultado un filme destacable, que hace suyo (aunque sea tímidamente) el grito de guerra de Kylo Ren: “Deja que el pasado muera. Mátalo, si es necesario. Es la única forma de convertirte en lo que estas destinado a ser”.


Esta nueva entrega de la saga Star Wars logra ir más allá de una mera secuela y se transforma (especialmente gracias a su emotivo desenlace) en una promesa esperanzadora. Y de paso, le deja muy alta la marca a J.J. Abrams quien está preparando ya el Episodio IX.



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