Antiporno: libertad condicional

POR: ANTONIO FLORES

28-11-2017 22:21:32


¿Está mal querer ser la puta más grande del mundo? ¿Qué papel juega el doble discurso en la moral? ¿Somos realmente libres en un mundo condicionado? ¿Esclavos o domadores? ¿Víctimas o verdugos?


Antiporno del director japonés Sion Sono explora estas y muchas más preguntas que tienen que ver directamente con la represión de la personalidad, la opresión del sexo, la espontaneidad de la culpa y los sinsentidos de una actualidad secuestrada por la autocomplacencia de los individuos.


Como nos tiene acostumbrados en sus más recientes filmes llegados a Latinoamérica (Cold Fish, 2010; Guilty of Romance,2011) , Sono continúa explorando estas represiones sexuales a través de personajes vulnerables y vulnerados por un entorno sádico y hostil que no tiene nada que ver con la ficción. De hecho la cercanía con la realidad y la metáfora que utiliza donde los colores luminosos se convierten en lodo es algo más común de lo que se piensa. La atmósfera de Antiporno juega con una actualidad podrida y sin embargo, con un poderoso atractivo que funge como verdugo de la esencia de las personas.


La historia se centra en Kyōko y su álter ego Noriko, ambas son actrices en una película soft porn y hacen un gran complemento al grado de que en algún punto de la cinta no se sabe quién es realmente la dominante y quien la sometida. El juego de personalidades que imprime Sono a sus fetiches termina por convertir el filme en un fantástico “pez fuera del agua”. Pareciera un sinsentido que no va hacia ninguna parte, pero es justamente la ambigüedad lo que trasciende en este largometraje de distintas lecturas que van desde el abandono de los padres, pasando por la falta de afecto, la escasez del minimalismo humano y los poderosos deseos de gobernar en un mundo ingobernable.



Como sucediera en Guilty of Romance, la presencia de colores denota claramente el sello del japonés que ofrece constantemente encuadres que simulan pinturas de óleo con un trasfondo social, que navega en aguas donde la culpa y el dolor es una forma de coexistir. El personaje central de esta historia sobrevive con la culpa de lo que hace, de lo que piensa, de su modus vivendi. Pareciera que Sono gusta de hacer películas retorcidas para un nicho de gente retorcida, pero la realidad es que este director y poeta de Toyokawa siempre nos habla tras bambalinas, nos ofrece un amplio panorama de las relaciones humanas a partir de personajes transgresores de la moral, historias de la vida real matizadas con un toque de obsceno surrealismo.


Antiporno es una película para los pervertidos del arte, profundiza en una soledad maquillada de placeres banales y conjetura una afrenta a lo más temido del ser humano antes que la muerte, la soledad. El arte del filme es impecable, implacable, impregnado de secuencias vertiginosas y primeros planos que resquebrajan la pupila. Es una cinta sobre mujeres sometidas en un mundo de hombres, pero sobajadas por ellas mismas. También se puede decir que es una cinta sobre la dualidad del ser humano, la forma en que nos han educado, el camino que elegimos seguir, y los papeles que representamos en un mundo hostil y mucha veces ilógico.



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