Marcelo Tobar y el triunfo del micropresupuesto en Oso Polar

POR: YESENIA TORRES

14-11-2017 21:19:23


Nunca sabemos hasta cuando nos deja de perseguir el pasado. De alguna forma, casi todos tenemos una historia que lastimó, que nunca decidimos tratar pues creímos que en nuestra vida no merecía siquiera darle importancia, que porque éramos niños o muy jóvenes y no sabíamos lo que hacíamos, o porque nos avergonzaba que los demás lo supieran, o simplemente porque pensamos que era normal decir o recibir algún tipo de adjetivo descalificativo. Hoy en día lo conocemos cómo bullying: “eres gordo”, “eres maricón”, “eres tonta”, “eres fea”, “eres un cuatro ojos”, o en un caso más extremo, pasar de las palabras a la agresión física. Lo cierto es que esto, ni es normal, ni es nuevo.Y el pasado siempre está en el presente.


Oso Polar, el nuevo trabajo de Marcelo Tobar es un trabajo experimental de ello. Esta cinta que recientemente recibió el Premio a Mejor Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia es una historia sobre el pasado y el poder de la resilencia. Pero sin duda, lo que más ha llamado la atención del público y la crítica es el formato de su realización: se filmó con dos teléfonos iPhone. De esta forma, la cinta se vuelve un experimento completamente personal para quien lo ve. En entrevista para Encuadres, el director nos habló de este proyecto.


En tus palabras, ¿cómo podrías definir tu película?


Oso Polar es un experimento cinematográfico independiente que intenta demostrar que el micropresupuesto o la cámara que se utiliza es un obstáculo para emocionar al público.  La historia trata sobre el reencuentro de tres amigos de la escuela primaria 25 años después. Heriberto (Humberto Busto) les da un aventón a dos de sus amigos, Trujillo y Flor (Cristian Magaloni y Verónica Toussaint), para asistir a una reunión de generación. En el trayecto cruzan buena parte de la ciudad de México y comienzan a registrar los recuerdos que tenían de la primaria. Al final se dan cuenta que las cosas no han cambiado mucho.



De cierto modo, la tesis de la película obedece al dicho “infancia es destino”, y cómo a partir de la violencia ejercida en una edad predominante para cualquier persona, no termina por repercutir en la vida misma…


Claro. Quise hablar de la violencia sistemática que existe y sobre el origen de esta violencia que bien podría ser desde que somos niños y como es que bloqueamos las huellas de dolor, pero no las desaparecemos, sino que las empezamos a replicar contra nuestros hijos, amigos o cualquier persona. El hecho de que el personaje principal se encuentre con los que originaron un dolor en la infancia, en una etapa en la que estaba formando su identidad es algo muy fuerte. Hace que salte muchísimo el sentimiento, ese que no podemos cambiar y que  nos deja atrapados en obstáculos. 


Pero también, podemos encontrar un valor muy importante. En la cinta observamos claramente el rol del papel de víctima y verdugo, y como polos opuestos se obedecen de uno a otro.


La película puede ser dura en su retrato  natural pero la idea es que existe el perdón, pero sobre todo el perdón a uno mismo porque a medida que uno se quiera como es sin tener que convertirse en una fachada de algo. A medida de que uno pueda quererse a sí mismo es la forma más fácil de para terminar de abusar del otro, que a su vez puede abusar. Entonces se corta esa cadena de hostilidad.


Como cualquier creador, solo entiendes la obra que hiciste cuando la tiene el público, porque la obra no es tuya, no la haces para ti, la haces para compartirla. Yo pensaba que la idea iba a funcionar muy bien porque todos fuimos a la primaria y porque todo el mundo tenemos historias duras de niños. Los niños te encuentran tu talón de Aquiles rapidísimo. Lo que veo es que el público reacciona mucho al contexto de la película, el trayecto de la ciudad de México y a esta acumulación de agresiones que tienen que ver con clasismo, racismo, con discriminación y creo que ahí todo el mundo se está sintiendo identificado, porque es un tema que casi no se toca, es un tabú, y no porque no exista, sino porque todo el mundo tenemos un poco de culpa. Todo el mundo sabemos que somos un poco clasistas, un poco racistas, un poco discriminatorios y este debate público casi no existe en los medios. La gente no quiere hablar de estas cosas porque sabe que va a tener que aceptar que todos somos participes de esto.



Como sociedad tendemos a señalar y culpabilizar a los demás su forma de actuar. No nos hemos preocupado por entender el por qué o el origen de las conductas violentas. Esto lo dejas muy claro en Oso Polar. Hace mucha falta dejar de señalar para tratar de entender al otro.


Al final nos hemos convertido en presas de un sistema político social y económico que nos ha dividido en clases, en estratos sociales como si fueran muros imaginarios. Somos una sociedad de guerra constante, de abuso constante. Lo único que nos une es la tragedia, porque pasa un sismo y entonces sí somos hermanos o vienen las elecciones y entonces sí hay que atacar al gobierno. Nos dividimos en partidos, en ideologías cuando realmente tenemos muchísimas más cosas en común que como humanidad y específicamente como mexicanos debemos explotar. Me parece que hay que dejar de señalar al otro, hacer una limpieza interna porque esa es la manera en la que podemos sacar la luz que tenemos dentro y entonces así podemos ser mejores hermanos, mejores padres, mejores amigos, mejores conductores en el periférico y mejores votantes.


En cuanto a la realización de la película, ya es muy sabido que su filmación fue realizada con teléfonos celulares a falta de presupuesto, ¿cómo fue que llegaste a esta decisión?


Nunca hay presupuesto. Nos han enseñado que el cine es caro, que es lento y que hay que tener paciencia. Que hay obras que deben madurar y esperar que pasen los años a que llegue el dinero. Estoy consciente que hay obras a las que les hace bien, pero hay otros que no, porque después se convierten en cineastas frustrados que nunca filman porque nunca consiguen ingresos. Encontrar recursos del Imcine no es fácil. Necesitas pasar una serie de filtros… yo recuerdo que en mesas de trabajo se hablaba de la profesionalización del cine, pero para mí es nocivo estaprofesionalización porque estandariza el lenguaje, aplana los contenidos, monopoliza las voces.


Hablando del cine independiente, porque yo he hecho tres películas independientes porque he buscado fondos y nunca los he recibido, es justamente donde vive el cine transgresor, donde vive el cine experimental, donde vive el lenguaje cinematográfico local, el folklórico. Es difícil que una película contracultural vaya a pasar los estándares del Imcine y esto no es un ataque a nadie. Pero tenemos que ayudar a las otra voces por eso yo he filmado como he filmado, he salido como he podido, experimentando con el lenguaje, con el contenido y hablo de cómo hago mis películas.Yo lo hablo porque si no lo cuento, ¿la gente cómo se va a enterar, cómo se va a inspirar?, porque a mí me inspiraron cineastas anteriores que lo hicieron. Tenemos que contar estas historias.



¿Cómo has visto la respuesta del público ante Oso Polar?


La gente se emociona. Siente que tocó una fibra algo, o que llegó en el momento indicado. También se da cuenta que mi discurso de cine independiente es neta, porque tengo 12 años haciéndolo y ven que no soy un arribista tratando de hacer marketing. Luego entran a la película por curiosidad, por lo del teléfono celular y se dan cuenta que hay un punto de vista intenso sobre nuestra estancia capitalina y supongo que mexicana. Esto pasa en todos lados. Los veo emocionados. Algo esta pasando aquí, hay algo inspirador detrás de esta obra. Ya veremos en 50 años cuando se olvide lo de los teléfonos que significara la película.


Después de esta película, ¿cuál es tu siguiente proyecto?


Otro proyecto pero ahora sí con dinero. Irónicamente dos días después del Festival de Morelia, después de tantos años de pedirlo, por fin nos dieron un apoyo de Eficine para hacer una película se llama Los Idealistas y que vamos a filmar para el segundo semestre del 2018. Es una comedia que intenta ser una película para el gran público, pero tratando al público como gente inteligente. Siempre pensamos que las películas comerciales no están para nosotros porque nos tratan como si fuéramos estúpidos y yo creo que la público no es estúpido, pero creo que también hay un cine comercial que puede ser inteligente, que puede ser reflexivo y la comedia funciona bien, hacer reír con cosas inteligentes.



Oso Polar se estrenó desde el 10 de noviembre y la podrás encontrar en todo el circuito de arte hasta finalizar noviembre. El próximo jueves se realizará una proyección especial en Cine Tonalá.


Fotos tomadas en el Festival Internacional de Cine de Morelia por Adrián Contreras.



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