Sandra Luz Barroso y el cine como arma para transformar corazones

POR: YESENIA YEYRE TORRES

17-10-2017 02:17:52


Cuándo le preguntan “¿a qué te dedicas?”, sin titubear, Sandra Luz Barroso, directora del documental Artemio contesta: “Soy cuenta cuentos”. Ríe un poco y dice, “soy documentalista aunque me gustaría decir que soy cineasta. En el gremio cinematográfico, muchas veces es desprestigiado el documental como un género menor, y sólo hace cine la persona que hace ficción. No comparto esa idea”, dijo en entrevista con Encuadres.


 La pregunta tampoco es sencilla para una joven, quien a su corta edad ha acumulado grandes reconocimientos gracias a su talento.


 Nacida en la ciudad de Oaxaca de Juárez, Sandra Luz se mudó a la Ciudad de México para estudiar cine. Sin embargo, luego de no tener buenos resultados en el primer intento para ingresar a las dos escuelas de cine más conocidas del país, decidió estudiar Historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) con total atención en el área de la antropología visual.


 Tras acabar la carrera, fue admitida en la Licenciatura de Cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica, para luego especializarse como cinefotógrafa, siendo la única mujer de su generación en esa área. Artemio es su tesis documental, el cual tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine Documental Ambulante. Posteriormente le llevó a merecer el Premio New Talent en el  Sheffield Doc/Fest, uno de los más eventos más prestigiados en el mundo en cuanto a este género. Recientemente recibió la Mención Honorífica a Documental Mexicano en el pasado Guanajuato International Film Festival (GIFF) 2017 y actualmente también forma parte de la selección oficial de este año en  el Festival  Internacional de Cine de Morelia y Docs Mx.



 Artemio es un sueño cumplido. De hecho, Luz de Oaxaca, (cómo se hace llamar Sandra en sus redes sociales) sabía exactamente cómo y qué iba a filmar antes de entrar a la carrera de cine gracias a que mientras estudiaba antropología decidió realizar estudios en la Costa Chica de Guerrero.


 “Ingrese al CCC con toda la certeza de hacer una película sobre Doña Cata. A ella la conocí bailando son de artesa (tradicional de Guerrero) en un encuentro de pueblos negros que realizaba un párroco de Trinidad y Tobago, quien llevaba 30 años trabajando en la zona con aspectos políticos y culturales. Cuando vi bailando a Doña Cata me enamoré. Era una mujer de casi 100 años, que incluso ya le costaba mucho trabajo caminar, pero al momento de subirse a la artesa (tarima para bailar en forma de animales de la costa este entre Oaxaca y Guerrero) se le ilumina el rostro, se iluminaba toda y era ver a un ser humano pleno. Me presente, le dije que quería conocerla y al día siguiente estaba en su casa”, dijo.


 Doña Cata falleció antes de que se lograra filmar algún aspecto sobre su vida. Sin embargo, en este largo trayecto, es cuando la directora conoce a su bisnieto Artemio Gómez, quien nacido en Estados Unidos, inicia una nueva vida a lado de su mamá, Cocco, con personas que no conoce, en un lugar muy diferente al que estaba acostumbrado. Sandra Luz, no sólo logra una mirada íntima en la vida de Artemio y el tema de migración, también expone un tema poco tocado: las comunidades negras en nuestro país.


 “Es muy importante para mí la experiencia como antropóloga porque está impregnada de todo el cine que yo quiero y deseo hacer. Sin esa experiencia previa desde la antropología yo no haría las películas que estoy haciendo” comentó.



 Para la realización de esta película de 48 minutos, se contó con el apoyo del Estímulo Gabriel García Márquez  para la Creación Cinematográfica en México y Centroamérica. En él trabajaron Bruno Santamaría en la fotografía, Andrea Rabasa en la edición e Isis Puente como sonidista. También es importante mencionar que el trabajo fue asesorado por Lucrecia Gutiérrez y Tatiana Huezo.


 “El primer impulso que tuve al terminar el documental, fue mostrárselo a Artemio y Cocco. Fui con la editora Andrea Rabasa, y  le dije – si algo no le gusta a Artemio o a Cocco lo vamos a tener que quitar -, pero eso no sucedió. Se pusieron felices. Artemio me dijo que no era una película porque era muy corta”, recordó.


 Sin pensar en la gratitud como cualidad exclusiva del oaxaqueño, aunque sí muy marcada, Sandra reconoce que el acercamiento a Doña Cata sin duda fue gracias al haber sido criada por su madre y tía, dos mujeres independientes, oaxaqueñas, autónomas y en un constante aprendizaje. Al mismo tiempo, también se trata de regresar a la vida un poco de lo que una región ha dado:


 “Para mí fue muy importante estudiar la prepa en artes en Oaxaca, estar rodeada del IAGO ( Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca),  del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo,  el MACO (Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca), el Cine Club el Pochote, de Toledo y su gran corazón para compartir. Lo dije también cuando se presentó en Oxacacine en el Teatro Alcalá, que es gracias al maestro Toledo, por esos centros que a mí me formaron. Ahí tomé mis primeros talleres de foto, mis primeras clases de cine, de poesía, me abrió la cabeza de una forma crucial. Ver a Busi Cortés presentar Serpientes y Escaleras, María Novaro con Lola, a Ripstein… todo eso era impresionante para mí y ahora creo en el cine como arma para transformar corazones, consciencias porque lo hizo conmigo”, enfatizó.



 La cineasta Sandra Luz Barroso actualmente forma parte de la Residencia Walden con sede en Brasil para la creación de su segundo trabajo documental el cual llevará por nombre El compromiso de las sombras en el que buscará hablar de la muerte a través del retrato de en los procesos fúnebres y el cual será nuevamente filmado en la Costa Chica de Guerrero.


 “Sandra, ¿cuál es el trabajo del cinefotógrafo?”, le pregunto: “Mi trabajo es cuidar la imagen en el sentido más puro. Mirar con amor, y transferirlo a un equipo de trabajo. Mirar con amor no me refiero a hacer un cuadro bonito, sino que eso que estas mirando ayude al cuento, a la narrativa de esa historia. Creo que el cine documental no busca cambiar al mundo, sino que esa experiencia cambie al realizador, pero siempre se trata de tener una mirada diferente, de eso se trata el cine”, concluyó.



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