Los Estudios Churubusco: Más de 70 años de hacer historia (II)

POR: ULISES CASTAÑEDA

03-10-2017 10:07:01


En la década de 1970, con el Estado como influencia directa de la producción, se creó la Corporación Nacional Cinematográfica (CONACINE), empresa filial del Banco, que en lo sucesivo se ocuparía de los quehaceres de producción del gobierno y en 1975 CONACINE absorbió al Departamento de Producción de los Estudios Churubusco.


En agosto de 1975 abrió sus puertas el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), quizá el proyecto estatal más ambicioso en el ámbito de la formación académica cinematográfica. El CCC, erigido en los terrenos de los Estudios Churubusco, significaba una nueva escuela de donde surgirían los nuevos cuadros técnicos y creativos que el cine mexicano necesitaba. También en el lote de Tlalpan y Churubusco fue construida la primera Cineteca Nacional que se inauguró en enero de 1974 (ya veremos cuán corta fue la vida de este inmueble).


Fueron años en los que se filmaron en los Estudios Churubusco filmes como  El castillo de la pureza (1972), de Arturo Ripstein; Canoa (1975) y El apando (1976), de Felipe Cazals; Maten al León (1977), de José Estrada; La Pasión según Berenice (1976), de Jaime Humberto Hermosillo; Los Albañiles (1976), de Jorge Fons; Calzonzin inspector (1973), de Alfonso Arau y Mecánica Nacional de Luis Alcoriza, entre otros.



También hubo una camada de cineastas extranjeros que llegaron a rodar a México. John Wayne (Centauros en el desierto, 1956) y Maureen O'Hara (¡Qué verde era mi valle!, 1941) llegó a México a rodar Big Jake (1971), de la mano de Georges Sherman; el cineasta francés Robert Enrico vino a filmar Boulevard Du Rhum (1972), con Brigitte Bardot (El desprecio, 1963) y Lino Ventura (El ejército de las sombras, 1969); Sidney Poitier debutó como director con Buck and the Preacher (1972); Burt Kennedy rodó la cinta para la televisión Shootout in a One-Dog Town (1973); Sam Peckkinpah rodó Quiero la cabeza de Alfredo García (1974), en la que participó Isela Vega; el británico Robert Fuest filmó The Devil's Rain (1975); Anthony Harvey, trajo a Martin Sheen a rodar The Eagle's Wing (1978) y el actor Maurice Ronet rodó su adaptación de El escarabajo de oro (1979), para la serie Narraciones extraordinarias, inspirada en el libro de Edgar Allan Poe.


La primera sede de la Cineteca Nacional se ubicó en el interior de los Estudios Churubusco, hasta el incendio de 1982 en el que se perdieron más de 17 mil cintas de su acervo. Se dice que en este incendio se quemaron también las cintas filmadas por el cineasta Servando González el 2 de octubre de 1968 desde el edificio de la Secretaria de Relaciones Exteriores de Tlatelolco. Supuestamente, Luis Echeverría habría pagado 20 mil pesos para que filmaran la masacre.


En tanto, la crisis del cine mexicano permitió filmar apenas unos cuantos títulos destacados o populares, en todo caso. Cantinflas regresó a los Estudios para filmar El barrendero (1981), de la mano de su director Miguel M. Delgado, en un mismo año en que Roberto Gómez Bolaños ocupó el lugar para la segunda parte de El Chanfle (1982), y en un tono más serio Jaime Humberto Hermosillo filmó La tarea (1989).



La década de 1980 los Estudios Churubusco sirvieron para filmar cintas internacionales. Una de las más representativas fue Dune (1984), de David Lynch, que supuso un gran fracaso en taquilla; y en el anecdotario también está que Ringo Starr, baterista de The Beatles, conoció y conquistó a su actual esposa, la actriz Bárbara Bach, en los Estudios Churubusco, durante la filmación de la película El cavernícola, en 1981.


Otros filmes extranjeros trabajados en los Estudios Churubusco fueron: Amityville II - La posesión (1982), de Damiano Damiani; Sorceress (1982), de Jack Hill; The Honorary Consul   (1982), de John Mackenzie, con Richard Gere y Michael Caine; Under the Volcano (1983), de John Huston, con Albert Finney, Jacqueline Bisset y Katy Jurado; Conan el destructor (1984), de Richard Fleischer y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, quien regresaría a rodar Total recall (1989), de Paul Verhoeven. George P. Cosmatos vino a filmar la segunda parte de Rambo (1985), con Sylvester Stallone; además se rodaron escenas de En busca de la esmeralda perdida (1986), de Robert Zemeckis, con Michael Douglas; la décimo sexta película de James Bond, Licencia para matar (1988); Querida, encogí a los niños (1988), de Joe Johnston y Liberen a Willy (1989), entre otras.


Con la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en 1988, los Estudios Churubusco pasaron a formar parte del sector cinematográfico, al igual que el IMCINE, la Cineteca Nacional y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), iniciando asimismo un programa de modernización y remodelación de sus foros y equipo para las áreas de Sonido, Laboratorio Fotoquímico y Laboratorio Digital.



En 1994 los estudios tuvieron su primera gran remodelación arquitectónica y tecnológica, con la que se introdujeron equipos de última generación, aumentando así su fama y prestigio en Latinoamérica, por la calidad de sus laboratorios y revelados. Los doce foros fueron cambiados por las Escuelas Nacionales de Arte y los edificios que ahora conocemos.


Miroslava (1991), de Alejandro Pelayo; El Bulto (1991) y Bienvenido / Welcome (1993), de Gabriel Retes; Cilantro y perejil (1995), de Rafael Moreno; De tripas corazón (1995), de Antonio Urrutia; Santitos(1996), de Alejandro Springall; Bajo California (1998), de Carlos Bolado; Amores perros (1999), de Alejandro González Iñárritu; La Ley de Herodes (1999), de Luis Estrada y El coronel no tiene quien le escriba (1999), de Arturo Ripstein fueron filmes que dieron un nuevo rostro al cine mexicano y que fueron rodados en los Churubusco. Además de ellos en los 90 se rodaron Romero y Julieta (1996), de Baz Luhurmann, con Leornardo DiCaprio; y La máscara del Zorro (1998), de Martin Campbell, con Antonio Banderas.


En 2011, los Churubusco tuvieron otra remodelación, actualmente inconclusa, y hoy son los únicos estudios activos que sobrevivieron a la debacle del cine mexicano, a diferencia de otros importantes estudios como los Clasa, los Chapultepec, los Tepeyac y los América; y en ellos se siguen grabando películas nacionales e internacionales, además de comerciales y otro tipo de trabajos fílmicos. En su patio central, y dando la bienvenida, se encuentra la estatua del Ariel, realizada por Ignacio Asúnsolo, y colocada ahí desde 1958.



En el nuevo milenio, los Estudios han apoyado más de la cinematografía nacional y una nueva época prodigiosa de reconocimiento internacional. Filmes como Japón (2000), de Carlos Reygadas; Perfume de violetas (2000), de Maryse Sistach; El crimen del Padre Amaro (2002), de Carlos Carrera; El infierno (2010), de Luis Estrada; No se aceptan devoluciones (2013), de Eugenio Derbez, la cual es la más taquillera del cine mexicano, y La Jaula de Oro (2013), de Diego Quemada Diez, forman parte de la lista.


En cuanto a filmes internacionales también han tenido participación importante con  Pecado original (2000), de Michael Cristofer, con Antonio Banderas y Angelina Jolie; Frida (2001), de Julie Taymor, que le dio nominación al Oscar a Salma Hayek; Matador (2004), de Richard Shepard, con Pierce Brosnan; Bandidas (2004), con Hayek y Penélope Cruz; El hombre en llamas (2004), de Tony Scott, con Denzel Washington y algunas películas de la saga Resident Evil.


Recientemente los Estudios Churubusco han ejercido su derecho a apoyar la producción a películas mexicanas, todas ellas con temas históricos, entregando recursos bajos sus propias reglas y criterios, lo que ha despertado protestas entre cineastas y productores. Colosio (2012), de Carlos Bolado; Ciudadano Buelna (2913), de Felipe Cazals y Cinco de mayo (2013), de Rafa Lara, son ejemplo de ello.



La fonoteca de los Estudios Churubusco cuenta con un acervo de más de cinco mil pistas en las que se pueden escuchar conversaciones entre actores y directores durante la filmación, errores y repeticiones de números musicales y hasta a Antonio Aguilar mentándole la madre al mariachi.


La Fábrica de sueños -como llamaron a los Estudios Churubusco en la edición de un libro conmemorativo- es para la historia del cine mexicano un pilar fundamental, una leyenda en pausa por los siguientes meses hasta que se levante de las afectaciones por el sismo del pasado 19 de septiembre. Hay quienes afirman haber visto al fantasma de Pedro Infante por la cafetería o al de El Indio Fernández cabalgando en caballo blanco por las instalaciones. Esperemos a su reapertura para seguir generando historias que nos inviten a soñar.



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