Iñárritu y la cruda experiencia migrante de Arena y carne en RV

POR: ULISES CASTAÑEDA

13-09-2017 00:55:03


“Es bien fácil aplastar a quien no tiene identidad”, con esas palabras el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu arrancó la presentación de Arena y carne en Realidad Virtual que estrenó en Cannes, fue visto en Milán y Los Ángeles y que a partir del 18 de septiembre podrá apreciarse en el Centro Cultural Tlatelolco, para referirse a la coincidencia de su estreno en medio de las duras medidas contra migrantes en Estados Unidos.


 “Es un proyecto que nunca concebí como una respuesta o algo político, para eso escribo artículos a título en otras instancias. Para mí es un intento de explorar la condición humana, porque hay una crisis de humanidad a nivel mundial (…) Durante los pasados cuatro años en que este proyecto ha estado creciendo en mi mente, tuve el privilegio de conocer y entrevistar a muchos refugiados mexicanos y centroamericanos. Sus historias de vida me impresionaron, así que los invité a colaborar conmigo en el proyecto”, comentó.


 El realizador, figura del cine mundial con premios Oscar a Mejor Película y Mejor Director adelantó que uno de los destinos de su instalación será Washington con la intención de invitar a políticos a enfrentar la experiencia de los migrantes mexicanos y centroamericanos en su intento por cruzar la frontera con Estados Unidos.


 “Estamos recaudando fondos para poder llegar a la ciudad de Washington porque en los siguientes seis meses se tomará una decisión importante para 800 mil jóvenes. Invitaremos a los políticos que tengan prejuicios y la posibilidad de ser expuestos a esta realidad y que cambien esta ignorancia y la manipulación de la que han sido víctimas, y así puedan entender lo que atraviesan nuestros compatriotas”, enfatizó el cineasta.


 


Y es que por primera vez en México se puede vivir una experiencia de Realidad Virtual compleja que parece entender el lenguaje tecnológico y consumarlo con una experiencia artística y física. En casi siete minutos (6 minutos y 30 segundos), el realizador, en colaboración con el cinefotógrafo Emmanuel Lubezki, presenta una experiencia revolucionaria, políticamente urgente y artísticamente evocadora.


 “Todos somos inmigrantes de alguna forma y en particular yo porque he estado fuera del país por 16 años, viviendo en Los Ángeles y es difícil mantenerte ajeno a la realidad de  millones de personas a tu alrededor que viven en una condición de anonimato, de invisibilidad, en las sombras, con duras circunstancias en las que ellos me han dicho que se sienten huérfanos, aunque han beneficiado económicamente a nuestro país y al de ellos, incluso culturalmente”, destacó el cineasta.


 La experiencia de Arena y carne se puede apreciar en tres niveles distintos, de acuerdo con el cineasta: físico, virtual e intelectual. La instalación se limita a una persona a la vez, que vive el andar por el desierto y posteriormente tiene la oportunidad de conocer las historias de los personajes que lo acompañaron en la situación que vivió: “Yo entrevisté a estas personas, primero en una especie de trabajo periodístico, para conocer sus realidades y era muy difícil subordinar la realidad virtual a un proyecto sobre seres humanos y su sensibilidad”, dijo Iñárritu.


 Antes de entrar a la instalación se pide al asistente quitarse los zapatos y calcetines, en una sala en la que aparecen prendas, zapatos y cantimploras que pertenecieron a verdaderos migrantes. Desde ese momento se empieza a sentir la atmósfera. La experiencia consiste en una habitación que tiene arena de verdad, para hacerlo más realista.



 Allí los auxiliares te entregan unas gafas de realidad virtual Oculus Rift, un par de audífonos… y una mochila. De ahí a la historia. Iñárritu te pone en el lugar de los migrantes, primero como un personaje ausente. Estás en medio de un desierto (en la que se aprecia el trabajo fotográfico de Lubezki), y de pronto ves llegar a un grupo de migrantes. Tú no sabes si eres uno de ellos, pero pronto entiendes que son personajes que llevan semanas de travesía; están deshidratados y atemorizados, sobre todo cuando llega la policía. El cortometraje comienza a tomar fuerza en el nivel intelectual y artístico sobre todo ante la curiosidad de pasar por en medio de los otros personajes.


 “Me parecía interesante temáticamente, y es que es muy fácil entender que todos estamos hechos de carbón, de oxígeno, de agua, de calor, que todos tenemos carne y sangre, pero que jugamos unos roles muy idiotas en esta vida de policía, migrante o doctor. Por eso si entras a cada personaje se ve el latido del corazón para que veas que todos están hechos de lo mismo”, dijo el cineasta en la conferencia de prensa.


 Es impresionante la reacción de los personajes migrantes. Desde los detalles del tono de su piel, hasta los lamentos; el sonido juega un papel fundamental porque ahí se conecta con la emoción de terror que se genera. Puedes observar las reacciones de los migrantes, que son una anciana con el tobillo herido, la hostilidad de un coyote y hasta una joven con su bebé en brazos.


 “No es una comodidad, es una experiencia compleja. Lo interesante es que no importa cuántas veces lo experimentes nunca va a ser igual, todos ven cosas distintas, tiene mucho que ver con la personalidad de cada uno, hay quienes se ponen detrás de los policías y otros que se sumerge en la arena y quiere agarrar a los niños. Ahí tú te identificas por la identidad que tengas y no te puedes escapar”, comentó.


 Los otros dos segmentos tienen otros valores, uno de ellos se mete al inconsciente de los migrantes y muestra una escena onírica en la que algunos de ellos están sentados en una mesa, contrapone a la realidad de la historia a que es una pesadilla, en un gesto poético. De regreso al brutal encuentro, la reacción de la policía migratoria va a subir de forma más agresiva hasta absorberte en una experiencia llena de histeria.



Al finalizar el cortometraje, el usuario tiene la oportunidad de conocer las historias de los personajes que lo acompañaron. La de la anciana, Lina; la de un joven mexicano que ahora lucha por los derechos de los migrantes en Estados Unidos, y hasta la de uno de los policías que se avergüenza de la situación. Toda una experiencia llena de emoción:


“La Realidad Virtual es todo lo que no es el cine y nuestra realidad es multidimensional. El cine es ese pequeño orificio que los cineastas utilizamos para invitar a observar y le damos un pequeño porcentaje de la realidad para interpretar todo lo demás; el cine lo observas de una forma pasiva y no participativa. Acá tú eliges cual es el orificio de tu mente que abres, y tú participas activamente. Se rompe el encuadre”, explicó Iñárritu.


El director añadió que el proyecto incluye un homenaje especial a los migrantes de Europa, de acuerdo a las experiencias que ha llegado a conocer, ocurre “cuando me meto al subconsciente de los personajes y sale un barco que se empieza a hundir en la arena. Eso lo metí porque cuando fui a Catania (Italia), donde llegan cientos de inmigrantes del Medio Oriente, vi que las historias eran las mismas, con las mismas tragedias y temores. Allí sus océanos son nuestros desiertos”, comentó.


Finalmente, destacó que espera que este proyecto pueda ayudar a generar consciencia en los asistentes, sobre todo espera que al presentarse en Estados Unidos, los políticos se tomen el tiempo de vivir la experiencia: La Realidad Virtual “tiene un potencial increíble en la educación, en la ciencia y en la posibilidad de exaltar la compasión, creo que es la forma más elevada de relacionarse”, dijo.


 “Entender es la otra palabra de amar. Si no eres capaz de entender no puedes amar. Creo que la imposibilidad de amarnos los unos a otros proviene de la incapacidad de entendimiento, en lugar de eso tuiteamos todo el pinche día. Esa capacidad de entendimiento (de la RV) me parece que tiene un potencial enorme. Es sentir con o sentir por, lo que logra esa tecnología es ponerte en los zapatos de alguien. Y es que después de leer e investigar tanto sobre el tema, pienso que no hay mejor forma de sentir lo que vive un migrante que viviendo un fragmento de su vida”, concluyó.



 En la presentación del arranque de la instalación estuvieron el doctor Enrique Graue, rector de la UNAM; Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México; Alejandro Ramírez, de Cinépolis y Ricardo Rafael, Director del Centro Cultural Tlatelolco.


 Las entradas se venderán los lunes, a partir del 18 de septiembre  a las 9:00 horas, “en el sitio web y en las taquillas de los cines del Centro Cultural Universitario de la UNAM ubicadas en Av. Insurgentes Sur 3000 , Col. Universidad Nacional Autónoma de México, Coyoacán, C.P. 4510, México, Ciudad de México”, dice la página oficial.



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