Ayala Blanco: de la aventura a la zozobra del cine mexicano

POR: NANCY MORA

12-09-2017 02:48:39


“Escribir para mí siempre ha sido un placer. Es una manera de hacer mi propia catarsis. Yo nunca he tenido la idea de sufrir por hacer lo que me gusta, lo disfruto. Es necesario renovarse siempre y yo lo hago escribiendo de cine, viendo películas, dando clases y si me da tiempo, hasta vivir”, aseguró el crítico de cine y académico Jorge Ayala Blanco, quien recientemente publicó el décimo tercer tomo de su Abecedario del Cine, que lleva por título La Madurez del Cine Mexicano.


Desde hace 50 años Ayala Blanco, quien ya cumplió también medio siglo como profesor de historia y análisis del cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM y hasta la fecha ha publicado 34 libros, inició dicha colección con La Aventura del Cine Mexicano en 1968 como parte de la beca del Centro Mexicano de Escritores para hacer una revisión de las películas que formaron parte de la Época de Oro del Cine Mexicano, aunque en esos momentos nadie la llamaba así pero ya destacaban cineastas como Luis Buñuel, Alejandro Galindo, Emilio Fernández, entre otros.


Años después, en 1974 se publicó el segundo tomo titulado La Búsqueda del Cine Mexicano, más tarde, en 1985 llegó la siguiente entrega, La Condición del Cine Mexicano, cuya portada mostraba el cartel del filme Bellas de Noche de 1975. “Para ese entonces todo mundo me preguntaba cuándo salía la letra D”. Así inició una serie de estudios históricos, donde cada libro actualiza al anterior.



“Es una manera de hacer una historia viva del cine mexicano a través de ensayos, es un homenaje a este arte porque yo siempre he visto al cine como el más grande regalo que me ha dado la vida. Es el hecho de tener las películas casi vírgenes y la posibilidad de hacer literatura gracias a ellas”, expresó quien estudió la carrera de ingeniería química pero decidió dedicar su vida al cine, las letras y la docencia.


“Lo que me anima a seguir escribiendo sobre cine es la posibilidad de darles un tratamiento literario, una lectura intelectual y sensible a cada una de las películas que analizo porque en la actualidad cuando se busca información o análisis sobre determinada película se pueden encontrar más de 50 artículos en Internet pero todos dicen lo mismo, la mayoría refríen el boletín que les proporciona la distribuidora o dicen cosas irrelevantes y sin estructura”, manifestó Ayala Blanco.


LA ANHELADA MADUREZ DEL CINE MEXICANO


En su más reciente libro, Jorge Ayala Blanco se dio a la tarea de detectar los signos de madurez en la actual cinematografía mexicana, “eso no quiere decir que todas las películas que se realizan sean maduras, para mí cada uno de estos trabajos es un organismo vivo como cualquier persona, tiene una identidad propia y lo que yo busco es definir esa identidad de las películas”.


Convencido de que en la actualidad se vive un gran momento expresivo en la creación fílmica mexicana, el especialista destacó la enorme diversidad de temas abordados por los cineastas contemporáneos, “tenemos como ejemplo Carmín Tropical, una verdadera joya, excepcional no solo por cómo está realizada sino por el tema que trata: la transexualidad a través de un thriller extraordinariamente bien armado y fundamentado en la sexualidad de un personaje transexual, eso para mí es algo insólito, no encuentro otra película en ninguna parte del mundo con estas características”.



Otro ejemplo, dijo, podría ser Las oscuras primaveras (2014) una película que trata un tema que puede resultar banal como lo es el adulterio y que sin embargo resulta ser “un verdadero poema lúgubre, sin duda, una película que logra una madurez en la visión lírica negra a partir de un sentimiento compartido por tres personajes. La madurez es la posibilidad de manejar la forma y el relato para alcanzar otras dimensiones profundas y vertiginosas”.


LA NUEVA ÉPOCA DE ORO DEL CINE MEXICANO


En los últimos años en México se producen en promedio 150 películas cada año, en 2016 la cifra llegó a 162 de acuerdo con datos proporcionados por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), sin embargo, no todas esas películas llegan a las salas de cine, por ello, Ayala Blanco considera que realizar análisis de estas cintas e incluirlos en cada uno de sus libros es la mejor manera de recuperarlas, de no dejarlas que se queden en el olvido y otórgales una vida literaria. 


“Me sorprende la gran cantidad de cineastas talentosos que existen en este momento, es una locura, ni siquiera en la llamada Época de Oro del Cine Mexicano se había dado tanto talento como ahora, creo que se vive una segunda Época del Cine Mexicano y ni siquiera nos hemos dado cuenta, por eso creo que escribir libros especializados es una manera de dar el valor que merece a la creación cinematográfica actual”, acotó.


Nadie es ajeno al actual problema de distribución y exhibición del cine mexicano en salas comerciales del país, “todos sabemos del llamado ‘semanazo’ en cines y que hay películas que parecen estar hechas para que nadie las vea o para que queden relegadas a circuitos paralelos, pero que sin embargo son productos extremadamente ricos, esa es la gran paradoja”.



En un contexto en que parece ser todo adverso para el cine nacional y donde la principal lucha de los realizadores es poder llegar al público, Ayala Blanco considera que la mejor alternativa es reconocer que ahora las películas no solo pueden verse en salas comerciales, “afortunadamente cada vez existen más circuitos alternativos, plataformas digitales, televisión por cable, DVD´s o redes sociales, todos ellos son vehículos que debemos aprovechar”.


Gracias a estos vehículos, Jorge Ayala Blanco, cuya trayectoria como crítico de cine fue reconocida en 2015 durante la entrega del Premio Iberoamericano de Cine Fénix, continuará trabajando hasta cumplir su misión: concluir el abecedario del cine mexicano -actualmente ya trabaja en las letras N y Ñ- y seguir viendo películas para después escribir sobre ellas y así otorgarles una eterna vida literaria.


Este año y gracias al apoyo de la UNAM, Ayala Blanco ha podido dar continuidad a su trabajo con tres libros dedicados a La Khátarsis, La Lucidez y La Madurez del Cine Mexicano, para llegar así a la mitad del camino ya planeado: “Tengo que llegar a la Z, ya tengo el título perfecto, será La Zozobra como el poema de Ramón López Verlade, y cuando eso suceda entonces si levanto mi puesto y me duermo para siempre”, concluyó entre risas.



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