Lorenzo Hagerman y el privilegio de envejecer

POR: ULISES CASTAÑEDA

23-08-2017 20:12:06


Ha amanecido. Balbino Cabrera se levanta y besa una imagen de Cristo, Piero Todde abre los ojos y hace pequeños ejercicios desde su cama, Saeko Maeda sale a hacer estiramientos a las afueras de su casa y Joseph Pach Solé se sienta en su sofá a leer. Ellos son diferentes porque son de diversos lugares del mundo, pues el primero es de Peña de Bernal, en México; el segundo está en Cerdeña, Italia; la tercera en Okinawa, Japón y el cuarto en Barcelona, España. Sin embargo, los cuatro tienen algo en común: Rebasan los 90 años de edad y sienten un profundo amor por seguir viviendo. 


Estos cuatro personajes son sólo algunos de los que aparecen en la primera secuencia del filme documental Aquí sigo, que llega este fin de semana a las salas de cine mexicanas. Su director es Lorenzo Hagerman, conocido en su trabajo como director de fotografía de filmes como Heli, de Amat Escalante; Presunto culpable, de Roberto Hernández, y Geoffrey Smith o El patio de mi casa, de Carlos Hagerman. Ahora ha decidido alejarse de temas de causas sociales para adentrarse en un filme esperanzador.


“Las películas que yo hago, y en especial los documentales, no surgen en un día de inspiración. Los temas te atrapan cuando menos te lo esperas. No hay un momento donde surge todo esto, sino que es una mezcla de intereses. Después de hacer otras películas de temas fundamentales sobre la falta de sentido común, injusticias o marginalidades, que son reclamos por cambios en la sociedad, desde hace tiempo buscaba algo que me alejara de la denuncia, quería hablar sobre celebrar la vida y que mejor que hacerlo con la gente que ha vivido más”, dijo el cineasta Lorenzo Hagerman, en entrevista con Encuadres.


“Fue un trabajo de investigación geográfico, me interesaba mezclar lugares que ya son conocidos porque son regiones del mundo que rebasan la estadística mundial de vida, así como lugares más ordinarios con ninguna particularidad. Uno de los riesgos al abordar el tema de los adultos mayores y la longevidad es no verter conclusiones o puntualizar un factor en particular sobre cómo uno llega a vivir tantos años”, añadió.


 


La cámara de Lorenzo Hagerman siguió de cerca a hombres y mujeres mayores de 86 años de siete países en tres continentes, cuyo denominador común es la plenitud con la que disfrutan su existencia. Todos los personajes cuentan sus historias de infancia, sus vivencias de amor, algunas dificultades, pero sobre todo demuestran que cada día es un regalo. “Son personajes ordinarios que han estado cerca de nosotros sin dejar de amar, sufrir, disfrutar y cantar, que por casi 100 años crean una sinfonía a la vida para demostrar que siguen adelante sin rendirse, diciéndole al mundo y a sí mismos aquí sigo”, dice la sinopsis oficial.


“No tendríamos que aproximarnos a la gente de tercera edad de una forma negativa, no quería que así fuera, sobre todo si ellos están llenos de vida. Un director no tiene una verdad absoluta, tiene un punto de vista, sabemos que es un ángulo para ver la realidad; a mí me interesaba ver a gente que estuviera en plenitud, activa, que tuviera sueños, una visión de futuro, que siguiera adelante y que no se rindiera”, comentó el cineasta.


“Lo que yo quería era un diálogo abierto con estas personas. Me interesaba en una primera aproximación el ver cómo la perspectiva del tiempo cambia con la edad. Cuando somos jóvenes o niños, si nos vamos de vacaciones de verano sentimos que nos fuimos toda una vida y se vuelve un parteaguas en el año; cuando eres más grande, en lo que te pones el traje de baño sientes que ya se te fue el verano y deseas que durara tres veces más”, añadió.


 “Siempre que me levanto, cuando abro los ojos veo al cielo y espero que sea un día soleado”, dice Saeko Maeda, y agrega sonriente “soy afortunada de tener mucho tiempo libre”, mientras que en otro momento, Abigay Peraza, otro anciano mexicano, toca la guitarra y canta boleros para comunicarse con su esposa enferma con una hermosa escena en la que interpreta “100 Años”, de Pedro Infante.


“Nuestra perspectiva del pasado de cuando somos niños a cuando somos mayores va cambiando. Yo quería ver cómo se ve el tiempo cuando uno tiene más de 90 años. Eso es una hebra que se va jalando y empieza a salir toda la vida en una gran celebración”, explica el realizador sobre uno de sus propósitos con este filme.


 “Se trata un poco de desmitificar, porque a la longevidad se le relaciona automáticamente en la cultura de la calle con la alimentación. Si decimos que en Japón viven mucho, se dice que es porque comen arroz, por poner un ejemplo. El hecho de mezclar los lugares es tener puntos de referencia y comparación para que el público tuviera sus propias conclusiones”, dijo.Lorenzo Hagerman y el privilegio de envejecer


Con un gran trabajo de fotografía y una música que crea atmósferas emotivas hecha por Javier Álvarez, este filme llega para revitalizar las salas de cine y a sus espectadores bajo la filosofía que un día escribió Gabriel García Márquez: “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.



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