Yermo, lo más importante es ser feliz

POR: ALEX VANSS

02-05-2020 15:31:07

Yermo, lo más importante es ser feliz


¿A qué suena el desierto? Es una de las preguntas que me hacía mientras veía Yermo, el más reciente documental de Everardo González, que forma parte de la programación de Ambulante En Casa, y que nos lleva a países como Mongolia, India, Estados Unidos, Islandia, Namibia, Marruecos y México, mostrándonos cómo viven los habitantes de estos lugares donde la vida se vuelve más complicada y más sencilla, por contradictorio que se lea, donde el amor toma protagonismo y lo más importante es ser feliz.

Y ¿a qué suena el desierto? suena a gente riendo, conviviendo, peleando, a animales andando, suena a silencio, así suena el desierto, muy diferente al caos de las ciudades. Hay un momento de la película en que el traductor de Everardo le pregunta a una mujer que amamanta a su hijo por qué vive en el desierto, ella manifiesta que todo es más tranquilo, sin tanto ruido. Y no miente, se goza escuchar el silencio, ver sus amaneceres y sus atardeceres, los niños jugando y pidiendo les saquen fotos, la vida sencilla.


Es cierto, el filme no es solo sonido ambiente, una banda sonora e imágenes, hay diálogos pero estos al ser en otro idioma forman parte del "ruido" ambiente que escuchamos, sí, hay subtítulos y podemos saber que están hablando pero ahí está la magia, me explico: Muchos de los diálogos que escuchamos en la película, sobre todo en la familia de Mongolia, es la interacción entre los miembros de dicha familia, hablan de los extranjeros, los critican, se burlan, los juzgan y lo hacen con una libertad proporcionada por su lenguaje, sí, el lenguaje da libertad.


Así lo vemos en todos y cada uno de los lugares que Everardo visita, donde la cámara, como a veces sucede, no es una limitante, claro, hay más reticencia por parte de los adultos pero los niños gozan, hablan, cantan, posan, quieren ser vistos, la cámara para ellos es un elemento nuevo y quieren ser inmortalizados, se goza viendo a la infancia ser feliz con tan poco, porque en realidad el ser humano necesita muy poco para ser feliz.


Yermo es un tratado sobre la humanidad, no la especie humana, la humanidad, Everardo nos muestra que en realidad no somos distintos, no importa si ellos viven en el desierto, su lenguaje es otro o tienen precariedades, hay algo que los unifica con los hombres de las ciudades, de países en vías de desarrollo o desarrollados: La familia. Los seres humanos vivimos en familia, biológicas o adoptivas pero vivimos en familias con un elemento clave, el amor, y ese amor es un elemento de cohesion social que nos deja ser, eso nos lo demuestra en la película cuando le preguntan a una madre del desierto qué quiere para sus hijos en el futuro, ella responde que estudien, pero sobre todo, que no sufran, y nos recuerda que todas las madres quieren lo mismo para sus hijos, que sean felices, y la felicidad debería ser la base de cualquier sociedad, no el dinero o las posesiones materiales.


Yermo Everardo Gonzalez


Y en ese sentido, uno de los grandes méritos en el montaje del filme es que podamos pasar de un desierto al otro con naturalidad, sin transiciones espectaculares o gráficos que nos aclaren en donde estamos, es la geografía y el lenguaje los que nos dan claves del lugar pero si somos sinceros, en verdad no es importante saberlo, ya estamos en otro nivel del discurso, uno donde se nos demuestra que no somos humanos por ser de la especie, sino porque hay un proceso humanizador desde el momento en que nacemos, que tiene que ver con el lenguaje sí, pero también con las enseñanzas de los padres, con el amor que ellos sienten hacia sus hijos y los hijos hacia los padres, donde las nacionalidades, fronteras, gobiernos o ideologías varias no tienen sentido.


Everardo nos regala en Yermo un cachito de libertad en un mundo convulso - y ahora encerrado por el covid19 - y nos permite entender mejor que las dinámicas sociales no son tan distintas aquí y en China. Para mí, la importancia del documental radica en recordar nuestra condición humana, condición que nos permite sentir empatía, compasión y amor por el otro, palabras que han perdido su valor y que se refleja en guerras, genocidios y destrucción legitimados en discursos en "pro de la libertad y la justicia".


Así que la próxima vez que nos sintamos devastados por todo lo que nos rodea, quedémonos un momento en silencio, así tal vez podamos escuchar al desierto y recordar que lo más importante de la vida es ser feliz.



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