Los amores de María Félix, “La Doña”

POR: NANCY MORA

08-04-2020 20:26:30

Los amores de María Félix, La Doña


"Pues qué se ha creído ¿qué porque el corazón no escoge nada más por eso tenemos que aguantar sus necedades? Se equivoca usted, usted es quien es y nosotros... ¿por qué no decirlo? Somos gente decente y usted un aventurero cualquiera, un pelado, déjeme en paz y váyase con sus mujerzuelas o sus soldaderas, o como acostumbre usted llamarlas", le dice María Félix a Pedro Armendáriz en Enamorada, en una emblemática escena en las escaleras de la iglesia de San Andrés Cholula.

Armendáriz le replica "señorita, perdóneme que un pelado, porque soy un pelado para usted, le recuerde que si somos diferentes no es ni por culpa mía ni por méritos de usted, como tampoco son mujerzuelas esas soldaderas a quien usted desprecia porque no conoce pero yo si las conozco, son humildes y abnegadas y saben trabajar, sufrir y morir sin esperar nada, nada más que el cariño del hombre que quieren, puede que tenga usted razón en despreciarlas. Tal vez, si sean muy diferentes a usted, después de todo, la gente no es toda igual por un simple accidente de nacimiento, nada más por eso, y si le hubiera tocado nacer sin ninguna ventaja como nacieron muchas de esas mujeres ¿qué clase de mujer hubiera sido usted? una... ¿mujerzuela?".


Tras estas palabras, Beatriz (María Félix) le pega una cachetada a José Juan (Pedro Armendáriz) y cuando intenta meterle otra, él le pega y la tira al suelo… La película termina cuando Beatriz está a punto de casarse con alguien a quien no ama pero cuando está a punto de firmar el acta, entran las fuerzas federales a la ciudad, ella sale y ve a José Juan, duda, él lo nota y no dice nada, ella se voltea y sin decir una sola palabra se despide de su familia y su prometido para ir tras José Juan y convertirse en su soldadera, al final vemos a él al alba cabalgando y ella caminando a su lado.


Esta es solo una estampa que nos regala Enamorada (1946), película dirigida por Emilio “El Indio” Fernández y una de las más importantes en la trayectoria de María Félix. Pero la vida amorosa de María no fue como en la mayoría de películas que realizó, pues ésta estuvo marcada en gran medida por la tragedia, ella se cuestionaba qué significaba la felicidad y la describía como algo efímero, “solo se tienen buenos momentos”, decía, y es cierto, pero también es cierto que esos buenos momentos siempre estuvieron opacados por la tragedia, separaciones, muertes, celos y violencia que la acompañaron en distintos momentos de su vida.


Quizá la primera tragedia que vivió María Félix - una mujer cuya belleza natural, mirada desafiante, tono de voz que marcaba distancia y personalidad que impactaba la convirtieron en la figura femenina de mayor fuerza en América Latina a quien hoy recordamos a 18 años de su muerte y 106 años de su nacimiento - fue la separación y posterior muerte de su hermano Pablo, por quien ella sentía un gran amor, quizá la figura paterna que nunca vio en su progenitor. Ese amor desmedido y gran admiración por su hermano provocó que sus padres decidieran enviarlo al colegio militar, tiempo después la familia recibió la noticia de la muerte de Pablo, bajo circunstancias nunca aclaradas.


Enamorada Maria Felix


El primer matrimonio de María con Enrique Álvarez Alatorre no tuvo un final feliz, los celos de su marido provocaron que ella lo dejara después de siete años de relación, divorcio que le separó de su hijo Enrique Álvarez Félix. Está fue la primera vez que Félix se enfrentó a estar sola y valerse por sí misma. Se trasladó a la Ciudad de México para probar suerte.


Años después, a principios de los años 40 y cuando María ya había iniciado su carrera como actriz, conoció al compositor e intérprete Agustín Lara, a quien admiraba desde niña y en tono de broma le decía a sus hermanas que algún día se casaría con “ese señor que canta tan bonito”, y lo cumplió. Se casaron en 1945, pero el matrimonio solo duró dos años, nuevamente a causa de los celos, se dice que en un arranque María le pidió el divorcio y Lara muy enojado sacó la pistola y le disparó, aunque falló, la relación concluyó y ella se mudó a España donde realizó tres películas. Aunque el matrimonio con Lara tampoco fue lo que María imaginó, se dice que fue uno de los amores más importantes para ambos, lo cual él expresó en las canciones que le compuso: El Chotiz Madrid, Humo en los Ojos, Aquel amor, Noche de ronda y María Bonita.


A La Doña nunca le faltaron propuestas de amor y matrimonio, como la del pintor Diego Rivera, quien le realiza varias pinturas y le confiesa su amor, o el famoso actor argentino Carlos Thompson con quien filma “La pasión desnuda” y sostiene una relación, él le pide matrimonio y aunque de momento ella acepta, días antes de la boda, María le dice que ya no quiere casarse con él, y cuando le pregunta que ahora qué dirán a los invitados, ella le contesta “diles que te rompiste el brazo”, él sube a su cuarto y efectivamente se rompe el brazo con un martillo.


Tras el escándalo en Argentina, María regresa a México y se reencuentra con el actor Jorge Negrete, con quien había tenido un amargo primer encuentro cuando filmaron El peñón de las ánimas, se dice que aquella ocasión, Negrete quería que la protagonista fuera su novia Gloria Marín, pero el director Miguel Zacarías eligió a María Félix, al enterarse de esta decisión, Negrete le preguntó a ella "con cuántos hombres se tuvo que acostar para obtener el papel" y ella le respondió: “con ninguno ¿y usted?”. Pero los años pasaron, la actriz regresaba con cierta fama de Europa y Negrete comienza a cortejarla hasta que ella acepta casarse con él.


Boda de María Félix y Jorge Negrete


La boda fue un gran suceso, se transmitió en radio a toda América Latina, se trataba de la unión de dos de las principales estrellas del cine mexicano. Pero este matrimonio tampoco tuvo un final feliz, poco después de cumplir su primer aniversario, Jorge muere a causa de una enfermedad crónica originada por una hepatitis C. María viaja de Europa a Los Ángeles para acompañarlo en sus últimos momentos de vida, al morir regresa con el cuerpo del “charro cantor” a México donde le rinden homenaje en el Palacio de Bellas Artes y María asiste visiblemente afectada.


Otros hombres talentosos formaron parte en la vida de “La Doña”, como el pintor Antoine Tzapoff, a quien conoció en París y a quien apoyó en exposiciones sobre los indígenas del mundo; el político Jorge Pasquel, quien la cortejó por muchos años, o Jean Cau un joven talentoso, que trabajaba con Jean-Paul Sartre.


Tres años después de la muerte de Jorge Negrete, María se vuelve a casar, esta vez con Alexander Berger, empresario y banquero francés de origen rumano, a quien conoció cuando ella estaba casada con Agustín Lara. Tras su reencuentro en París, inician una relación que termina en matrimonio, el 20 de diciembre de 1956 y se convierte en su relación más larga -18 años- la cual concluye con la muerte de Alex, en 1974 a causa de cáncer de pulmón. A partir de entonces y con seis décadas de vida, María Félix se fue apagando poco a poco, su vida pública era cada vez menor, aseguran quienes la conocieron que los últimos años de su vida y tras la muerte de Berger, María se sumió en una profunda depresión de la cual no logró recuperarse.


A pesar de ello y en las pocas entrevistas que María Félix concedió en la última etapa de su vida, como la que le realizó el periodista Jacobo Zabludovsky en 1994 y Verónica Castro en 1996, “La Doña” se muestró fuerte, elegante y desafiante, haciendo honor al personaje que toda su vida defendió y que solía decir: "A un hombre hay que llorarle tres días... Y al cuarto, te pones tacones y ropa nueva".




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