Welles y Dolores del Río: El romance durante El ciudadano Kane

POR: ULISES CASTAÑEDA

10-10-2015 12:28:46


El 10 de octubre de hace treinta años falleció el aclamado cineasta Orson Welles (1915-1985), considerado uno de los artistas más versátiles del siglo XX con gran influencia también en el campo del teatro y la radio. Sin embargo, más allá de su estudiada obra, para conmemorar tres décadas de su deceso Encuadres revisa uno de sus pasajes amorosos más importantes, el que tuvo con la actriz mexicana Dolores del Río.


En la época del cine dorado hollywoodense, cuando Joan Crawford, Greta Garbo y Marlene Dietrich eran las estrellas del celuloide estadounidense, la mujer más bella de Hollywood (esto dicho por la propia Dietrich) era una mexicana, su nombre: Dolores Asúnsolo y López-Negrete, mejor conocida como Dolores del Río.


Interpretando siempre personajes muy concretos, excesivamente marcados por sus orígenes étnicos y el exotismo de su belleza; fue, en Estados Unidos, la "mujer latina" por excelencia, un arquetipo de pasión y fuego alimentado por la fantasía anglosajona, y a finales de los años 30, del reconocido Orson Welles.


Si bien es cierto que no se sabe en qué momento se conocieron, Welles señaló en variadas ocasiones que la vio por primera vez en una fiesta realizada en la casa de Jack Warner, dueño de Warner Brothers, cuando apenas tenía 24 años de edad y recién había desempacado en Hollywood.Era catalogado como un genio precoz luego de escandalizar a todo Estados Unidos con la dramatización radial de La guerra de los mundos, de H. G. Wells, transmitida por la CBS el 30 de octubre de 1938.


El flechazo fue inmediato y Welles le confesó a Dolores del Río que había estado enamorado de ella desde su aparición en la cinta Ave del paraíso (1932), del cineasta King Vidor, en la que la actriz mexicana aparecenadando desnuda bajo el agua, una atrevida escena para la época.


 


En ese entonces la mexicana era 11 años mayor que Welles y estaba casada con uno de los principales directores artísticos del momento, Cedric Gibbons, quien exigió el divorcio apenas tuvo noticias de los siguientes encuentros en las fiestas que había en la ciudad californiana, lo que dio fin a una relación que iba en declive.


Dolores del Río no tardó en interesarse en aquel personaje que en poco tiempo había robado los reflectores y que comenzó a tener fama de “joven encantador”, como recuerda la bella Marlene Dietrich, cómplice del romance secreto hasta ese momento: “Después de verlo y de hablar con él, me siento como una planta que ha sido regada”.


Aún con los constantes halagos a la personalidad cortés y seductora de Welles, él se  consideraba afortunado en esa relación que se hizo pública a mediados de 1940. Dolores del Río mantenía una belleza innegable, la cual fue halagada incluso en una carta que le dirigió Diego Rivera desde San Francisco al enterarse de la noticia y que recuperó el escritor Rafael Vargas en un artículo para la revista Nexos:


“La más linda, la más preciosa del oeste y del este y del norte y del sur (…) enamorado de ti como los cuarenta millones de mexicanos y los ciento veinte millones de americanos que no pueden equivocarse”, esto último para referirse a Welles junto a “el más feliz de los locutores de radio que envidian todos los pintores del mundo”. 


La suerte le sonrió a Welles no sólo en el amor, pues ese mismo año la compañía cinematográfica RKO, una de las más importantes, le ofreció un jugoso contrato con todas las libertades laborales. El 30 de julio de 1940, comenzó el rodaje de su película cumbre El ciudadano Kane, y durante el rodaje la complicidad con Dolores del Río fue fundamental pues ella lo acompañó en cada etapa del rodaje. Fue ahí donde la mexicana dejó de conocerlo por su fama y comenzó a admirarlo por su grandeza creativa: “Es un genio a la altura de cualquiera. Incluso de Shakespeare”, dijo en una revista.


 


Conocido por su carácter férreo, cuando en el rodaje se complicaba Welles explotaba en una rabieta y era la actriz mexicana la que acudía a tranquilizarlo, e incluso existe una teoría en que la mítica frase de Rosebud, es atribuida a un significado simbólico que recuperó el cineasta de la cinta Ramona (1928), protagonizada por Del Río. Al terminar el rodaje el 23 de octubre se corrió el rumor de matrimonio tan pronto como ella obtuviera el divorcio.


La fortuna les sonreía. El 27 de febrero de 1941 Dolores del Río se divorció de Cedric Gibbons; mes y medio después se estrenó El ciudadano Kane para la prensa e invitados especiales con opiniones más que positivas y el 1 de mayo se estrenó para el público en el Teatro Palace, en Nueva York,  donde a la pareja le llovieron elogios.


Con el paso del tiempo era natural que Dolores y Welles hablaran de proyectos juntos, uno de ellos con el apoyo de Salvador Novo, quien lo confirmó en una carta publicada en el libro La vida en México en el periodo presidencial de Manuel Ávila Camacho:


“Mañana tengo que comer con Orson Welles, y ultimar un asunto que es de la mayor importancia; una película que haremos entre los dos, y en la que trabajará él con Dolores (…) Del argumento no puedo decirle más que es grandioso, y que Orson escribiría la parte americana y yo la mexicana, pues se trata de un conflicto entre los dos temperamentos”. La película nunca llegó a realizarse.


A esa se sumaron otros proyectos fallidos como un guión de Chano Urueta que le dio Dolores del Río, de la novela Santa, de Federico Gamboa, de la cual Welles rehízo la historia para darle su estilo. Pero un desacuerdo financiero echó abajo el proyecto. Luego trató de hacer un proyecto llamado Mexican Melodrama sobre una conspiración nazi que busca derrocar al gobierno mexicano, pero no pudo conseguir los permisos.


La última oportunidad que tuvieron fue en la adaptación de la novela Journey Into Fear, de Eric Ambler, la cual tiene como protagonista a Dolores del Río, pero que no pudo tener los resultados que Welles esperaba debido a que los japoneses bombardearon Pearl Harbor y Estados Unidos entró en guerra, además de que tuvo que ceder la dirección a Norman Foster porque se le dio la oportunidad de viajar a Río de Janeiro a filmar el carnaval de la ciudad para una nueva película.


 


Fueron seis meses los que pasó en Brasil, tiempo en en el que no contestó ni cartas ni telegramas de Dolores del Río. Ella decidió romper su compromiso y volver a México. Él se casó un año más tarde con Rita Hayworth. Se dice que Welles frecuentaba con su nueva pareja México y que trató de encontrarse con Dolores del Río pero ella nunca lo quiso recibir.


Décadas más tarde, Rebecca Welles, hija del cineasta, declaró a la prensa que un día le comentó su papá que aunque estuvo casado con Hayworth, en realidad Dolores del Río fue el gran amor de su vida.



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