Cómo entrenar a tu dragón 3, hasta siempre

POR: SAÚL ARELLANO MONTORO

01-02-2019 14:10:12


La saga inspirada en las novelas juveniles Cómo entrenar a tu dragón, escritas por Cressida Cowell, fueron llevadas al cine por primera vez en 2010 y resultaron en algo refrescante luego de tantos años de ver la repetida y ya gastada formula Pixar.

Ahora, a nueve años de distancia, las aventuras de Hiccup y “Chimuelo” llegan a un punto final luego de que ambos personajes tuvieron una evolución natural y fluida que recupera el sentido luego de una segunda parte que no tuvo todo el impacto de la primera. Para buena fortuna, esta tercera cierra de forma espectacular; lo que, por otro lado, nos deja con una sensación de vacío al saber que ya no veremos más películas de los habitantes de Berk.


“YO SOY QUIÉN SOY GRACIAS A TÍ”


Como ha sido desde el principio, la película se sostiene en los valores de amistad, familia, camaradería y respeto a todos los seres vivos. En esto no solo no ha cambiado el mensaje sino que refuerza el concepto teniendo ahora a un villano cuya ideología se fundamente en la intolerancia y el desprecio a las razas inferiores que en este caso son los dragones.


Esto es un punto interesante (pero flojo) de la personalidad creada alrededor del villano Grimmel (en inglés la espectacular personalidad de F. Murray Abraham y en español un común y corriente trabajo de doblaje) porque su motivación es que fue el único en su aldea que mató a un Furia Nocturna, lo que lo volvió popular y lo motivó a ser cazador de dragones o más bien, asesino de Furias Nocturnas. Es decir, se dejó seducir por la popularidad para convertirse en un ser sin ética y respeto a los demás... Un singular reclamo a todos aquellos que viven de los “me gusta” de sus publicaciones en las redes sociales.


Tenemos también el aspecto de ser “único” en un mundo de semejantes. Descubrirnos diferentes y aún así adaptarnos al entorno social como parte de una comunidad en armonía es otro mensaje trascendental de la trilogía. Berk resulta la utopía de convivencia entre seres diferentes que, en un golpe de realidad, desborda rompiendo el equilibrio natural y es entonces que se debe regresar a los orígenes sin perder la esencia de la integración.  Un paso más a la madurez no solo de Hiccup en su papel de heredero sino de toda la sociedad.



“UNA FURIA... ¿LUMINOSA?”


Retomo el tema del villano pero esta vez como motor del cambio. Una vez que nos es sacudida la “zona de confort” y nos enfrentamos con el dilema de la evolución y la búsqueda de mejorar como sociedad e individuos, el reto es sobreponerse a los problemas. Una lección más de la película y que nos permite sentir empatía con cada uno de los personajes principales que reflejan el comportamiento humano en diferentes momentos de la vida.


Y dejo al último todo lo que tiene que ver con Chimuelo, este dragón de personalidad canino/felina que es la imagen de la lealtad hacia el amigo en toda circunstancia y que, como en muchos otros ejemplos de películas animadas, al encontrarse no solo con otro ser que le hace ver que NO es único sino que además es una hembra. Y la reacción del dragón es evidente y torpemente masculina logrando que el personaje sea aún más querido por el espectador sin importar la edad debido, justo, a las actitudes de enamoramiento por las que todos pasamos y seguirán pasando las nuevas generaciones. Y que se refleja en la relación de Hiccup y Astrid que es la típica “amigos que quieren pero no se atreven” donde, al igual que con Furia Luminosa, es ella la que va marcando la evolución de la relación. 

Y al final, todo regresa al punto de partida: Aprender a soltar, a dejar que la vida fluya sin lastres y con la expectativa de que todo debe seguir su curso natural para enriquecernos como personas o dragones. El abrazar los cambio en lugar de evitarlos es la gran lección de la película para niños y adultos



EN RESUMEN


COMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 3: EL MUNDO OCULTO es una de las mejores animaciones del año. Visualmente impactante – eben verla en IMAX o en 3D– con temas muy allegados al espectador y con la misma ternura y diversión que conocemos desde la primera cuando conocimos a Chimuelo, lo que nos  confirma que esta es una película que quedará en el recuerdo tanto de los padres como de los que crecieron con ella y ahora la ven desde otra perspectiva pero que no deja de regresar al pasado con las situaciones entre Hiccup y Chimuelo y ahora con Furia Luminosa y Astrid.  De ese tipo de películas para niños que los adultos pueden llegar a disfrutar aún más y dejarse llevar por las imágenes y sensaciones que llenan la pantalla. 

¿Qué importa que Pixar se lleve los premios por default si ésta película se lleva los corazones?



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